Publicado originalmente en el Boletín nº1 “Desigualdades sociales en salud” del Colectivo Silesia, disponible en www.colectivosilesia.net
Un fenómeno recorre las consultas de entrada a las redes de salud mental y recibe múltiples nombres: trastorno mental menor, códigos Z, trastorno adaptativo, síndromes ansioso-depresivos y en general lo que de forma común se podría llamar “el malestar psíquico experimentado por las personas mentalmente sanas”. El trastorno mental grave, heredero actual del concepto moderno de “locura” (ya sea en su versión “psicótica” o en su versión “trastornos de personalidad”), continúa presente en las consultas, progresivamente más arrinconado en tiempo y recursos, sin que su prevalencia haya disminuido y con importantes dudas acerca de si su papel respecto a la comunidad ha mejorado con los años más allá de lo nominativo; con campañas anti-estigma de cuestionable eficacia (cuando no contraproducentes) (1) y la terca persistencia del estereotipo “enfermedad mental = violencia” es razonable dudar que la sociedad haya asimilado mejor a los locos de lo que lo hacía hace cien años.
Existe controversia en torno a esos “trastornos mentales menores”. Por una parte una facción de los profesionales apuesta por una línea terapéutica basada en Continue reading







