Hermano mayor, compañero Nicolás

Nicolás Caparrós (1941-2021)

Supe de la muerte de Nicolás a la mañana siguiente a través de un wasap de Begoña Olabarría (“Toño, no sé si sabes que Nicolás Caparrós ha fallecido. Un abrazo”). De entonces acá me han ido apareciendo los ecos de una relación con quien, por su edad, podía haber sido mi hermano mayor, y que influyó en mi aprendizaje del oficio de psiquiatra durante los 70, ese período de nuestras vidas que se corresponde con la progresiva y visible descomposición de la dictadura – la renqueante agonía del tardofranquismo – y un ilusionado proceso de transición hacia lo que acabaríamos sintiendo, tal vez, como una gris democracia parlamentaria.

Aquella misma tarde colgué en Facebook una foto suya junto a mi particular homenaje hacia quien, a finales del 71, fue mi jefe de servicio en el Hospital Santa Isabel de Leganés al iniciar mi residencia de psiquiatría en Madrid. Un hospital en vías de cambio que trataban de convertir en referencia de la modernización asistencial desde el PANAP1, un organismo creado para intentar reflotar la raquítica asistencia psiquiátrica española de la mano de Adolfo Serigó, un tecnócrata con afanes reformistas.

La última vez que buceé en su intensa y continuada producción escrita fue en 2018, indagando las últimas publicaciones de Antonio Colodrón mientras preparaba su despedida en Cuadernos de Psiquiatría Comunitaria, tal como me había pedido Víctor Aparicio. Descubrí una participación breve y jugosa de Antonio en el primer tomo de una obra monumental titulada “El viaje a la complejidad” y coeditada, precisamente, por dos psiquiatras pioneros de aquel viejo Leganés, Nicolás Caparrós y Rafael Cruz Roche, presentes – y directo participante en el caso de Nicolás – en mi formación y trayectoria profesional desde sus jefaturas de “hombres y mujeres” 2.

Resulta que cuando hice el examen para la residencia – entonces la selección se llevaba a cabo en cada hospital -, Nicolás y yo ya nos conocíamos, al punto que se ocupó personalmente de que me incorporara a su Servicio, donde iba a tener de adjunto a otro “ex del Sanatorio de Alcohete” de reciente traslado, Juan Casco Solís.

¿Pero cómo nos habíamos conocido? Aquí es cuando empiezan a bailarme las imágenes y los recuerdos, al punto de no estar seguro de distinguir siempre entre lo que pudo haber ocurrido y mi propia imaginación…

Creo que fue precisamente Antonio Colodrón – por quién Nicolás siempre mantuvo una especial relación de afecto y respeto intelectual – quien nos puso en contacto. Yo había conocido a Colodrón en su consulta de Profesor Waksman siendo estudiante de medicina y a través de Rafa Lozano, médico internista y profesor en la Cátedra de Patología General de José Casas, viejo republicano. Junto con Pedro Zarco, representantes ambos de los médicos del Hospital Clínico, habían sido represaliados por oponerse a la entrada de “los grises”3 en el hospital. Estamos en aquellos cursos universitarios de 1966-67 y 67-68 llenos de conflictos desde el curso anterior en que habían despojado de sus cátedras a Agustín García Calvo, Tierno Galván y José Luis Aranguren por mostrar su apoyo a alguna de nuestras reivindicaciones.

Ese encuentro con Nicolas pudo ser en 1971, cuando yo trabajaba en el Sanatorio Psiquiátrico de Oña, de la Diputación de Burgos, en una reunión de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática , ¡ dios sabe en qué lugar y con qué fecha ¡, en la que intervenía Colodrón y cuyo principal bruñidor era Rof Carballo, un médico internista de la segunda república – había nacido en 1905 – que se había formado en Viena – donde conocería a Freud – con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios y que colaboraría después de la guerra civil en Madrid con médicos tan ilustres como Jiménez Díaz y Gregorio Marañón. Después de publicar a finales de los 40 un importante tratado sobre patología psicosomática y no pudiendo aspirar a catedrático de psiquiatría por su falta de sintonía con López Ibor, fundó dicha sociedad en los 50 con el doble objetivo de promover el desarrollo de una medicina de corte antropológica que diera cabida a importantes elementos del psicoanálisis y facilitar en torno a ella un espacio con cierta autonomía respecto de la psiquiatría madrileña académica del momento 4.

En el caso de la generación que había venido al mundo pasada la guerra civil y que asumiría un papel protagonista en las reformas psiquiátricas de los años 70 y 80 – denominada con éxito por Víctor Aparicio “la generación psiquiátrica del 72” – la vinculación más importante se llevaría a cabo, sin embargo, con la refundada Asociación Española de Neuropsiquiatría, de gran protagonismo en los años republicanos, especialmente a partir de ocupar Luis Valenciano, discípulo de Lafora, su presidencia a partir de 1967 y hasta el Congreso de Benalmádena (Malaga), en 1971, donde esbozaría un discurso crítico sobre la situación en que se encontraba la psiquiatría española dando oportunidad a la incorporación de un buen número de nuevos profesionales. 5

En todo caso, se ha dicho de nuestra generación que al carecer de maestros se vio forzada a un desarrollo científico y profesional de corte autodidacta. Lo que parece reforzarse viendo nuestra reacción negativa en la universidad hacia aquellos psiquiatras a los que la dictadura había otorgado el poder psiquiátrico en sus ámbitos político y académico, principalmente Antonio Vallejo-Nágera y Juan José López Ibor 6. Visto con cierta perspectiva, sin embargo, es posible detectar “roturas” en la uniformidad del pensamiento psiquiátrico de la dictadura, apareciendo en la vida formativa de cada uno de nosotros – que sin duda tuvo un gran componente autodidacta -, distintos puntos de apoyo, de referencia y de estímulo, ya estuvieran más cercanos o más lejanos en el tiempo, ya se dieran en el ámbito de la colaboración directa o mediante la lectura de sus obras y el diálogo sobre la misma. De forma que referentes ajenos al pensamiento más oficialista nos fueron ayudando a diversificar la manera de afrontar tanto el ejercicio de la psiquiatría como el propio pensamiento psiquiátrico a muchos de nosotros. 7

En mi caso, y obviando la figura de Rof Carballo, que había nacido en 1905, personas como Carlos Castilla, nacido en el año 22 y que al no poder formar parte – como era su deseo – de aquella nueva generación de catedráticos 8 que se irá desarrollando de la mano de López Ibor, optará por un desarrollo intelectual e investigador propio influyendo sobre las nuevas generaciones con sus escritos desde su modesto Dispensario de Córdoba. Y lo mismo ocurrirá con Antonio Colodrón, nacido en el año de proclamación de la II República, que desarrollará un pensamiento lleno de originalidad desde la Asamblea de Cruz Roja en la calle Pozas de Madrid. E igual con Nicolas Caparrós, hermano mayor de esta generación al igual que Juan Casco – los dos habían nacido en 1941- y que dedicará todas sus energías y creatividad primero a la reforma de la institución psiquiátrica de la mano de los nuevos vientos antipsiquiátricos y con posterioridad a la investigación clínica y la enseñanza de aspectos básicos de nuestra disciplina desde novedosas perspectivas críticas y nada académicas. De esta forma, nuestro rechazo a una psiquiatría que nos había llegado envuelta en los valores de la dictadura pudo ir compensándose con nuevos contenidos y actitudes a través de personas mayores que nosotros que nos fueron ayudando a crecer de forma mucho más abierta en nuestro camino profesional. En mi caso, Nicolas Caparrós fue una de esas personas.

Pero volviendo a mi mundo de recuerdos y como si de aquella insólita película de Woody Allen, “Zelig” (1983) se tratara, la figura de Nicolás me acompaña también en mi época de universitario. Le veo a finales de 1969, en la Facultad de Medicina de la Complutense, en las últimas oposiciones a Cátedra que hiciera Carlos Castilla, con López Ibor en el tribunal, y donde no pasó del segundo ejercicio hasta el punto de montarse una buena bronca en la que ambos participamos y Nicolás con mucho más protagonismo y vehemencia que yo. Y también me parece verlo en aquella conferencia que había dado Castilla el invierno anterior en Madrid, en la Facultad de Ciencias Económicas, con el aula magna a rebosar y donde después de hacer confesión pública de su pensamiento marxista, aquello acabaría en una bronca descomunal entre carreras a la salida del acto.

El caso es que desde mi entrada en el servicio “de hombres” que dirigía Caparrós me iba a encontrar cómodo con su filosofía asistencial, su actitud crítica hacia las cosas y el objetivo común de humanización y cambio de aquellas instituciones de las que ya habíamos tenido experiencia previa cada uno, él en el Sanatorio de Alcohete (Guadalajara) y yo en el Sanatorio de Oña (Burgos). Esa mirada anti-institucional y reformista marcará desde el inicio mi residencia en Leganés de la mano de Juan Casco y Nicolas Caparrós, e igualmente, la horizontalidad en el trato, la importancia dada a la relación interpersonal y al trabajo tanto en grupo cómo en asamblea. Sólo dentro de aquel clima – que contaba con la permisividad institucional – se pueden entender los rápidos cambios en la vida de los internos con el apoyo de todo el equipo asistencial, “hermanas”9 incluidas, las asambleas de enfermos, la aparición de cubiertos en el comedor además de la cuchara, las salidas del manicomio con los pacientes, los partidos de fútbol, los bailes con música en “la sala de hombres” o el estímulo para incluir todo tipo de medidas psicoterapéuticas en nuestra práctica asistencial .¿Cómo no recordar la reunión diaria de buenos días que hacíamos en el servicio pacientes y personal para empezar cada jornada?.

Aquellos dos primeros años cambiaron muchos aspectos de la vida interna del manicomio de Leganés y, seguramente, también influyeron en la manera de trabajar de muchos de nosotros. Una última anécdota ejemplifica aquella nueva actitud. Al comienzo de los 70, Nicolás, con la ayuda de Rita Enríquez de Salamanca, había llevado a cabo una encuesta en el distrito universitario de Madrid sobre las opiniones y el comportamiento de los estudiantes en torno a la sexualidad, algo realmente novedoso para la época y que tendría tanto éxito con los estudiantes como problemas con la prensa y la administración del momento. También por esas fechas Master y Johnson publicarían su famoso libro “Human Sexual Inadequacy”, del que una editorial argentina en 1972 haría una traducción churrigueresca y bastante ininteligible. Pues bien, recuerdo que en seguida Rita y yo – dos residentes del servicio de “hombres” – pusimos en marcha una consulta externa para terapia de parejas con problemas relacionados con la sexualidad con un grado de éxito terapéutico que ya me hubiera gustado haber mantenido a lo largo de mi vida profesional. 10

Hoy creo ser más consciente de las contradicciones en las que nos movíamos, no siendo la menor el contraste que había entre aquella libertad de costumbres del interior… mientras fuera, seguía la dictadura.Aquel Leganés constituyó una especie de isla de tolerancia, una institución que promovía un cambio en la psiquiatría española desde una administración franquista en plena fase de desarrollismo económico y de perentoria necesidad de abrirse hacia el mundo sanitario exterior. Leganés fue, sin duda, el psiquiátrico del PANAP más potenciado por su Secretario General, Adolfo Serigó, aun a costa de tolerar a un grupo de jóvenes profesionales radicales – donde se incluían la mayoría de los residentes – conectados con el movimiento anti-psiquiátrico del momento 11 y dispuestos a pelear en favor de los derechos del enfermo y dar su apoyo a los cambios que se estaban produciendo en el ámbito de la psiquiatría pública española. En este sentido, resulta imposible no recordar aquellos “encierros solidarios” con los distintos conflictos que iban salpicando de forma generosa la vida española en nuestro sector. Lo ocurrido de puertas para adentro y de puertas para afuera en 1972 y 1973 – con Caparrós y Cruz Roche en la sala de máquinas – necesitaría de un estudio mucho más detallado, sin duda. Seguramente se corresponda con un periodo particular en la historia del hospital que coincide, en gran medida, con el tiempo que pasó Nicolás en el mismo antes de su marcha temporal a Argentina.

Aquel momento especial, ilusionante y contradictorio a un tiempo, tomaría tierra con el atentado a Carrero Blanco en diciembre de 1973.Para entonces creo recordar que Nicolas había partido para Argentina y a su vuelta, un año después, iniciaría un nuevo camino ajeno a la tarea lenta y llena de recovecos característica de los procesos de cambio impulsados en el ámbito de las administraciones públicas: sus ansias y su creatividad le llevaría a iniciar un nuevo camino donde poder desarrollar todos sus anhelos. Con la creación del Grupo Quipú de Psicoterapia en la calle del General Mola – actual Príncipe de Vergara –, volcaría en ese nuevo proyecto todas sus energías, creando un entorno, a su vez, capaz de dar cobertura en aquellos años a psicoanalistas vinculados a la izquierda argentina que irían apareciendo por Madrid en la fase final del peronismo – con Isabel Perón ocupando la presidencia desde 1974 – y de manera más definitiva tras el golpe de Videla de 1976.

Pero este momento ya ocupa otro lugar en mis recuerdos. Yo seguiría mi camino en el Hospital Psiquiátrico de Leganés hasta 1982 y mantendría una relación con el grupo de Nicolás que me sería de gran ayuda en mi formación como psicoterapeuta. Recuerdo de manera especial los Laboratorios psicosociales de fin de semana que coordinaba Emilio Rodrigué allá por el 1975 e, igualmente, mi experiencia psicoterapéutica primero con Martha Berlin y posteriormente y a lo largo de 2 años con Hernan Kesselman. Detrás, como facilitador, seguía estando siempre Nicolás.

Con el paso de los años y sobre todo a partir de mi marcha del Hospital en 1982 la relación fue menguando, sabiendo de sus andanzas a través de colegas y amigos comunes. Cuando a finales de los 80 volví a mi trabajo clínico, ahora al cargo de un Servicio de Salud Mental, nunca me faltaron noticias de Nicolás teniendo en cuenta que había participado, a través de su Instituto de psicoterapia, en la formación de una parte importante de las psicólogas clínicas de mi servicio.

Por eso, cuando Begoña Olabarría me dio la noticia, sentí que alguien cercano se había marchado. Alguien que había participado, como si se tratara de un hermano mayor, en la construcción de mi manera de ejercer el oficio de psiquiatra.

Antonio Espino

Psiquiatra

Majadahonda (Madrid)

Email: to.pino@telefonica.net

Esta reseña se publica conjuntamente en las publicaciones Norte de salud mental, Cuadernos de Psiquiatría Comunitaria y el Boletín de la Asociación Madrileña de Salud Mental

1 Nota editor: Patronato Nacional de Asistencia Psiquiátrica. Organismo público dependiente del Ministerio de la Gobernación que funcionó entre 1939 y 1975.

2 Según me contaron ya en Leganés, Caparrós y Cruz Roche habían asumido su responsabilidad de Jefes de Servicio de una manera original: con el abandono de J.A. Vallejo-Nájera Botas de la dirección del psiquiátrico – que ocupaba desde 1958 -, incapaz de soportar los cambios internos que trataban de promover los nuevos profesionales que habían obtenido plaza en el mismo, se inició – con el consentimiento de Serigó -, un proceso de modernización del hospital que incluía cambios en su organización interna, como la jerarquización y departamentalización del mismo y su nuevo carácter docente, siguiendo los pasos de los modernos hospitales de la Seguridad Social. Dentro de aquel proceso, fueron elegidos los distintos puestos clínicos de responsabilidad del hospital por parte de la asamblea de los trabajadores, obteniendo Caparrós y Cruz Roche, a pesar de su juventud, la responsabilidad de las dos jefaturas más importantes, los servicios “de hombres y de mujeres”. A la primera generación MIR del nuevo hospital docente poco nos contaron de la época anterior, más allá de las especiales dotes de Vallejo-Nágera como encuadernador, lo que afectaría al desarrollo de la laborterapia del centro, y el hecho de que su llegada al hospital se anunciaba mediante el tañer de una campana que había a la entrada del centro.

3 Nota del editor: Denominación popular de la policía armada por el traje gris que llevaban

4 En dicho proceso fundacional participarán, curiosamente, los dos hombres fuertes de la psiquiatría catalana – Ramón Sarró y Juan Obiols – que mantenían una posición más abierta que el círculo académico madrileño de entonces frente a la figura de Freud.

5 Ignoro totalmente si Nicolas tuvo una participación activa en la AEN durante estos años.

6 En el caso de Antonio Vallejo-Nágera su influencia sobre esta generación de psiquiatras va a ser mínima, si tenemos en cuenta que fallece en 1960, aunque jugará un importante papel en la asunción por la nueva psiquiatría española de la ideología franquista y en determinados aspectos de la represión de postguerra. Un caso especial sería el de los estudiantes de la Facultad de Medicina de Madrid de aquella época, entre los que me encuentro: nuestro catedrático de psiquiatría era López Ibor y el profesor adjunto de cátedra, precisamente, el hijo de Vallejo-Nágera, director, a su vez, del Hospital Psiquiátrico Santa Isabel de Leganés.

7 El propio caso de Nicolas Caparrós y Rafael Cruz Roche en Santa Isabel de Leganés rebela cómo la diversidad de pensamiento se abría paso ya en los primeros 70. En su desarrollo profesional encontramos la importante presencia del psicoanálisis, entonces bastante aislado del mundo académico oficial, pero cada uno seguirá su propio camino. En el caso de Cruz Roche, más ligado a la organización psicoanalítica oficial, formando parte de la Asociación Psicoanalítica de Madrid (APM) como miembro titular en el marco de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA). Por su parte, Nicolas Caparrós reivindicará desde muy pronto posiciones críticas y nada ortodoxas dentro del movimiento psicoanalítico, participando ya en 1969 en la creación del Grupo Plataforma que distanciándose de la IPA en su Congreso de Roma, seguirá un camino más en línea con las inquietudes de todo orden de la izquierda freudiana argentina desarrolladas por alguno de sus miembros más destacados en España.

8 Diego Gracia les ha llamado la “generación de las cátedras universitarias” de los 50

9Nota del editor: Religiosas católicas que trabajaban en los hospitales

10 ¡El hospital tenía entonces ámbito nacional, de forma que podíamos atender a personas de cualquier lugar de España!

11 Caparrós se haría cargo de la colección de psicología de la Editorial Fundamentos, coordinando en 1973 un libro sobre R.D. Laing, donde escribía el capítulo final sobre “Laing en la contracultura”, y apareciendo progresivamente en la misma trabajos propios y del grupo de psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas que se había ido creando en torno al Instituto de Principe de Vergara, 204: Armando Bauleo, Antonio Caparrós, Susana López Ornat, Eduardo Pavlovsky, Emilio Rodrigué, Martha Berlin, Hernan Kesselman, entre otros.

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La AMSM denuncia la grave situación de desbordamiento y la falta de medios en la atención a la salud mental en la infancia y adolescencia en Madrid.

Datos de los primeros meses del año 2021 indican un marcado aumento de las urgencias hospitalarias, de los ingresos hospitalarios y de las listas de espera para consultas infanto-juveniles.

Este colectivo es de los que más signos está dando del agravamiento de los problemas de salud mental provocados por la pandemia y las crisis económica, social y de cuidados devenidas de la misma.

Estamos viviendo un importante aumento de los problemas de salud mental en la población infantojuvenil de la Comunidad de Madrid. A falta de cifras oficiales por parte de la Consejería de Sanidad, desde la Asociación Madrileña de Salud Mental queremos transmitir nuestra preocupación por algunos datos alarmantes que numerosas socias de la organización nos están haciendo llegar. 

En febrero de 2021 publicamos el informe “La paradoja preámbulo comunitario / presupuesto hospitalario” sobre la pandemia por COVID-19 y la atención a los problemas de Salud Mental en la Comunidad de Madrid. En dicho texto analizábamos los problemas de la red de atención a la salud mental que había sido mermada después de dos décadas de recortes y señalamos que, de no tomarse medidas, uno de los colectivos más vulnerables era el de la infancia y juventud. Asimismo, desde nuestra asociación ya habíamos denunciado en años anteriores (2016) las desigualdades y la disparidad en lo relativo a las primeras citas en psiquiatría y psicología infanto-juvenil en los Centros de Salud Mental (CSM).

Se ha observado una tendencia durante los últimos meses del pasado año y los primeros meses de 2021 de aumento significativo de los ingresos y urgencias hospitalarias de niños y adolescentes. En otras ciudadesprovincias se han detectado aumentos de hasta un 50% en el primer trimestre del año. Debido al incremento del número de ingresos en nuestra Comunidad fue necesaria la reconversión temporal de una unidad de hospitalización de adultos del Gregorio Marañón en una de adolescentes hasta la apertura de una nueva unidad en el Hospital 12 de octubre. No obstante, nos encontramos que, a pesar de esto, diariamente hay una media de 20 niñas y adolescentes en lista de espera para ingresos urgentes en toda la Comunidad con picos de hasta 35. Los casos más graves tienen que esperar en las urgencias de los hospitales durante 3-5 días llegando a esperar hasta una semana en la urgencia para poder ingresar. Los casos que pueden aguantar en una situación precaria en sus domicilios pueden demorarse hasta un mes para una hospitalización de carácter urgente. Recordemos que la necesidad de un ingreso urgente en unidades de estas características es un evento que no se puede demorar y requiere de una atención inmediata en un entorno seguro.

En los centros de salud mental las listas de espera se han disparado, llegando a duplicarse o triplicarse en algunos lugares. En el momento de redactar estas líneas en algunos centros la lista de espera de psicología se sitúa en octubre-noviembre (4-5 meses) en primera consulta y de psiquiatría hasta en 2-3 meses. En los hospitales de día que atienden de manera intensiva a población con patología grave, la lista de espera para poder presentar un caso (no necesariamente ingreso) llega en algunos centros hasta febrero de 2022.

Reconocemos y valoramos positivamente la apertura de nuevas unidades como el hospital de día infanto-juvenil adscrito al Hospital de la Paz y la nueva unidad de hospitalización breve del 12 de octubre. A pesar de esto, como veníamos señalando en nuestro análisis sobre la pandemia y la atención a la Salud Mental, la infancia y juventud ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia sufriendo restricciones más duras que la población general, viendo reducido sus espacios de socialización y de crecimiento en un momento vital donde esto es clave. Asimismo, las familias de nuestra Comunidad están sufriendo problemáticas de índole económico y social en una escala sin precedentes, con unos sistemas de cuidados y soporte social en un estado precario previo a la pandemia. 

En este sentido creemos que el aumento de las urgencias y las hospitalizaciones en este rango etario son solo la punta del iceberg de una serie de malestares sociales que no pueden ser abordados únicamente a través del aumento de unidades de hospitalización. El sufrimiento de los menores de edad y muchas de las alteraciones de conducta por las que acaban siendo acompañados a los servicios de salud mental son situaciones emergentes, resultado de las tensiones familiares y la pérdida de apoyos en su entorno inmediato. Reforzando únicamente los dispositivos asistenciales de máxima especialización se corre el riesgo de abordar de forma descontextualizada el malestar del menor o la menor, sin influir significativamente en las condiciones que han contribuido a cada proceso. Es urgente reforzar la red comunitaria de salud, aumentando la dotación multidisciplinar de los equipos de los centros de salud mental para poder tratar los problemas de salud mental antes de que empeoren contando con trabajadoras sociales, enfermeras, psicólogas y psiquiatras. Es vital que se cuide y se incentiven los sistemas educativos y de servicios sociales para poder paliar las problemáticas que afligen a la infancia, juventud y sus familias. Es imprescindible que se respete y fomente un ocio saludable para niños y jóvenes, así como espacios de encuentro entre iguales, ya que en esa fase vital esto no es un capricho sino un elemento imprescindible para su desarrollo.  

Hacemos un llamamiento a las autoridades competentes a que aborden estos problemas de manera urgente y nos ponemos a su disposición para colaborar en este proceso.

La Junta de la Asociación Madrileña de Salud Mental

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COVID-19: DE LA CRISIS MATRIOSHKA A LA JUSTICIA SOCIAL. Boletín N47. Invierno 2021

Javier Padilla

Jornadas online de la AMSM 2020

 

 

Lo que hace falta para que todo funcione.

 

En el año 2014, Nancy Fraser publicó un artículo (recientemente recogido en el libro “Los talleres ocultos del capital”)(1) en el que analizaba la estructura del capitalismo más allá del análisis de Karl Marx. En dicho artículo, señalaba que había tres condiciones primordiales para el funcionamiento del capitalismo: la reproducción social (todo aquello que, posteriormente, se ha venido a denominar como “la economía de los cuidados”, entre otras cosas), la ecología del planeta y el poder político. Según Fraser, no es que el sistema capitalista no entre en conflicto con estos aspectos, sino que estas dimensiones son esenciales para que el sistema capitalista funcione.

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ALARMANTE SITUACIÓN EN LA REHABILITACIÓN DE LA SALUD MENTAL MADRILEÑA

Desde la AMSM queremos transmitir nuestra profunda preocupación por los efectos que está teniendo la incursión de los fondos de capital de inversión, conocidos como fondos buitre, en la gestión de los recursos de la Red de Atención Social a personas con enfermedad mental grave y duradera, dependiente de la Consejería de Políticas Sociales, Familia Igualdad y Natalidad de la Comunidad de Madrid.

Por poner en antecedentes, esta Red compuesta por recursos ambulatorios (Centros de Rehabilitación Psicosocial, Centros de Rehabilitación Laboral, Centros de Día y Equipos de Apoyo Social Comunitario) y residenciales (residencias, pisos supervisados y plazas en pensiones) [1], nació a finales de los años ochenta con la intención cubrir una necesidad de salud recogida en la cartera de servicios básica del SNS y de esta manera ofreciendo  servicios y programas a las personas (de entre 18 y 65 años) con discapacidad psicosocial  y dificultades de integración derivadas del padecimiento de un trastorno mental de larga duración. Todas las personas han de ser derivadas por su centro de salud mental para ser atendidas[2]. El Plan de Atención Social 2003-2007 se desarrolló como herramienta estratégica para su desarrollo y en la actualidad cuenta con cerca de 6.700 plazas.

El Decreto 122/1997, de 2 de octubre de 1997 establece el régimen jurídico bajo el que se prestan estos servicios. Si bien esta red pública siempre ha funcionado en régimen de  concesión (si el edificio es propiedad de la Comunidad de Madrid) y concierto (si el edificio es propiedad de la entidad adjudicataria), las entidades privadas que ganaban las licitaciones eran empresas del tercer sector, entidades sin ánimo de lucro o empresas formadas por profesionales con vocación de mejorar la atención a las personas con sufrimiento psíquico.  Por su parte, la Consejería, para garantizar el cumplimiento y la calidad de los servicios establece unos pliegos de prescripciones técnicas y administrativas que definen el perfil de la población a atender, los objetivos, la metodología, los recursos humanos y materiales necesarios y las condiciones de solvencia que deben tener las entidades para prestar los servicios.

En estos años, las crisis económicas se han traducido en importantes recortes presupuestarios en el área de lo social que desde la Consejería se han tratado de solventar a través de la priorización de la bajada económica como valor determinante en la adjudicación de los servicios, por encima del proyecto técnico; y del establecimiento de un acuerdo marco que regule el gasto de los contratos en modalidad de concierto.

En junio de 2013 se publicó el “Acuerdo marco de residencias, Centros de Rehabilitación Laboral, Equipos de Apoyo Social Comunitario, Centros de Día, Pisos Supervisados y Centros de Rehabilitación Psicosocial para personas con enfermedad mental grave y duradera en las distintas zonas de la Comunidad de Madrid” [3] . Este nuevo marco de contratación implica cambios tanto a nivel presupuestario  (los recursos del mismo tipo tienen el mismo presupuesto y el pago se hace por plaza ocupada /día, estableciendo qué se considera “plaza ocupada”), como de recursos humanos (establecen unos mínimos en las plantillas que suponen, en la mayoría de los recursos, modificaciones a la baja del número de profesionales y de las jornadas) y de jornada de trabajo (p.e. reducción de jornada de los preparadores laborales de los Centros de Rehabilitación Laboral a 30 horas)

La priorización del precio frente al proyecto técnico ha traído como consecuencia la pérdida del poder contractual del tercer sector de acción social a favor de la esfera mercantil, aumentando la influencia política de las empresas. El equilibrio entre tercer sector y esfera mercantil fluctúa entre la colaboración y la competitividad, especialmente en un escenario político, como el de la Comunidad de Madrid, que impulsa la liberalización de los servicios[4].

Esta situación se agrava si desde la Consejería se validan ofertas económicas calificadas de “valores anormalmente bajos” según los  pliegos de clausulas administrativas establecidas en las licitaciones. Esta situación se ha dado recientemente con el concurso de los Centros de Rehabilitación Laboral, Psicosocial y Centro de Día de Torrejón, en el que la Consejería ha admitido la oferta económica de Grupo 5 a pesar de ser un 16,10 % más baja  respecto al precio mensual de licitación estipulado para la gestión de estos recursos (que supone 15.301,12 € menos al mes)[5] En los últimos años hemos visto como la entrada de fondos buitre en otros sectores, trae consigo prácticas que podrían ser consideradas como abusivas y monopolísticas en las que las bajadas de precio a costa del capital del fondo desbanca a los demás competidores a corto plazo para generar una posición de mercado dominante. Consideramos importante que exista una correcta supervisión para evitar que prácticas de este tipo puedan extenderse a la prestación de servicios incluidos en la cartera básica del SNS.

En este contexto, en el que las entidades del tercer sector no pueden competir, es fácil pensar en un escenario en que la red de atención social quede en manos de los fondos de inversión, lo que supondría un gran deterioro en la calidad asistencial de la red. Si bien el despliegue de recursos en marketing y comunicación sirven para reforzar su imagen social, y su política de eficiencia y resultados a corto plazo, la estrategia implícita de este tipo de empresas de comprar y sanear, se traduce en recortes para aumentar la rentabilidad lo que conlleva la precariedad laboral de los profesionales que trabajan para ella y una reducción en la calidad de los servicios que ofrecen, que en el caso de los recursos residenciales puede suponer bajar la calidad de los servicios elementales como es la alimentación.

Todo ello supone un cambio de paradigma y un alejamiento de los principios que inspiraron esta red y que han ido guiando la calidad de la atención a las personas con sufrimiento psíquico.

Desde la AMSM esperamos que aún estemos a tiempo de revertir esta tendencia y se pueda volver a defender el bienestar social que tiene por objeto el interés general.


[1] Para una descripción detallada de cada uno de ellos: https://www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/servicios-sociales/directorio_red_atencion_social_enfermedad_mental-octubre_2020.pdf

[2] https://www.comunidad.madrid/servicios/asuntos-sociales/red-atencion-social-personas-enfermedad-mental

[3] https://amsm.es/2013/10/29/informe-amsm-sobre-los-cambios-en-la-red-de-atencion-social-a-personas-con-enfermedad-mental-tras-el-acuerdo-marco-para-la-contratacion-de-servicios-publicos-en-modalidad-de-conciertos/

[4] https://www.observatoriodeladiscapacidad.info/wp-content/uploads/2019/05/OED-LA-SOSTENIBILIDAD-SECTOR-DISCAPACIDAD.pdf

[5] Informe Técnico bajas anormales (Publicado el 26 marzo 2021 13:01) https://www.madrid.org/cs/Satellite?pagename=ICMFramework/Comunes/Logica/ICM_WrapperGetion&op=PCON_&language=es&c=CM_ConvocaPrestac_FA&cid=1354863331954&nombreVb=documentos&other=2.

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Comunicado sobre la situación de la Sanidad Pública en la Comunidad de Madrid

ANTE LAS PROXIMAS ELECCIONES EN LA COMUNIDAD DE MADRID

NECESITAMOS MÁS SANIDAD PÚBLICA

La convocatoria de elecciones en la Comunidad de Madrid el próximo 4 de mayo nos obliga a hacer algunas consideraciones sobre la situación de la Sanidad Pública de la misma y las medidas más necesarias para reforzarla.

La Sanidad Pública madrileña ha sido crónicamente desfinanciada, sometida a procesos de recortes sistemáticos, especialmente en Atención Primaria y Salud Pública, y a una privatización que encarece los costes, deteriora los centros de gestión pública y cuestiona el acceso de la población a una asistencia sanitaria de calidad.

Por otro lado, la situación ha empeorado notablemente por lo que consideramos una deficiente gestión de la pandemia por parte del gobierno regional, con actuaciones en ocasiones improvisadas y caóticas, entrando en polémicas innecesarias entre administraciones, y con soluciones que favorecen intereses empresariales y que no mejoran la situación. Todo ello en lugar de garantizar la salud de la población y adoptar las medidas necesarias para afrontar la COVID19.

Ante esta situación, las organizaciones firmantes entendemos que hay que adoptar con urgencia las siguientes medidas:

1) Financiación suficiente de la Sanidad Pública para alcanzar el promedio por habitante y año de las CCAA del país.

2) Recuperación de las áreas de salud como ámbito de integración y coordinación de todos los recursos públicos.

3) Refuerzo especial de la Atención Primaria y la Salud Pública, presupuestario, de personal y de medios para abordar con medios suficientes los problemas de salud de la población.

4) Aumento de las camas hospitalarias de titularidad y gestión pública para alcanzar las 5 por 1.000 habitantes.

5) Una política de personal que asegure recursos suficientes, que acabe con la elevada temporalidad injustificable y que incentive la calidad de la atención sanitaria.

6) Acabar con las elevadas listas de espera y las demoras en las citas de AP, garantizando la apertura de todos los centros de salud, la atención presencial en AP, y elaborando un plan de asistencia sanitaria a los enfermos no COVID que cuente con la utilización intensiva de todos los recursos públicos.

7) Aumento de la inversión en Salud Mental con especial énfasis en la salud comunitaria y los perfiles profesionales que ésta requiere; aumento de los recursos humanos y mejora de la coordinación con la red de rehabilitación que debe de potenciarse en la Sanidad Pública.

8) Abordar los determinantes de salud y elaboración de un Plan de Salud de la Comunidad de Madrid.

9) Detener las privatizaciones y elaborar un plan para la recuperación de los centros privatizados.

10) Garantizar la participación social y profesional en el control y gestión del sistema sanitario público de la región.

Todos estos temas son prioritarios para poder garantizar una Sanidad Pública de calidad para toda la población, y no es posible abordarlos si seguimos teniendo el mismo gobierno responsable de la situación actual, por eso hacemos un llamamiento a quienes trabajan en sanidad y a la población en general para que acudan masivamente a las urnas el día 4 de mayo y voten por aquellas alternativas políticas que asuman estas propuestas.

Abril, 2021

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REHABILITACIÓN EN TIEMPOS DE COVID. Boletín N47. Invierno 2021

 Eva Muñiz

Jornadas online AMSM 2020

REHABILITACIÓN EN TIEMPOS DE COVID [1]

Esta pandemia, cuyo impacto hasta ahora se contabiliza en número de muertos y pérdidas económicas, ha dejado un legado profundo y duradero, ha desvelado que “el emperador está desnudo”, que aquello que se defendía con fuerza desde los discursos en realidad se sostenía sobre bases débiles, era vulnerable o estaba impostado.

Esta pandemia nos enfrenta a una constante paradoja, ha evidenciado que estamos irremediablemente conectados, y que a través de ese vínculo circula tanto el cuidado como el daño. Nos ha llevado a pensar que podemos pagar el precio de vivir sin el otro, a cambio de estar médicamente sanos, obviando que la vida se sostiene en relación, que los niños no pueden desarrollarse sin el contacto con otros cuerpos, que los afectos no se transmiten igual a dos metros y, que un abrazo calma la angustia y contiene el dolor como no puede hacerlo una pantalla.

Ha desvelado que nadie cuida de los héroes, que son solo iconos de usar y tirar, creados para que la ciudadanía se sienta más segura y protegida, para que se pueda descargar la energía de su dolor en un fuerte aplauso, en lugar de exigir una mayor inversión en los recursos humanos de la sanidad pública.

La pandemia ha permitido ver cómo los mismos que defendían la salud mental comunitaria cerraban los centros de salud mental y desviaban su personal a los hospitales, “desvistiendo un santo para vestir a otro”, en un momento de máxima vulnerabilidad.

Esta pandemia ha puesto de manifiesto el “nosotros-ellos”, los que pueden VIVIR, en el sentido amplio del término y los que pueden morir en vida; los que importan y los que son invisibles.

La pandemia ha traído un dolor indescriptible, desgarrador… pero también nos ha permitido discernir lo que es de verdad, lo que perdura, lo inquebrantable, y eso, en los tiempos que corren, es un camino a la esperanza.

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DEBAJO DE LA PANDEMIA. Boletín N47. Invierno 2021

Gabriela López

Sir[a]

Jornadas online de la AMSM 2020

Se inicia la intervención con un minuto de silencio por la muerte de 480 personas senegalesas en las últimas dos semanas, tratando de llegar a las costas canarias.

Si hablamos de migración, hablamos de silencio como mecanismo de opresión y de supervivencia. La criminalización y la negación de la realidad migratoria como mecanismo de control y de violencia, frente a la clandestinidad como estrategia de afrontamiento, para escapar de las trampas del sistema migratorio. El silencio impacta, provoca sufrimiento psíquico y quiebra identidades, más profundo, por debajo de la pandemia.

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La AMSM trasladará el informe sobre la atención a la Salud Mental en la Comunidad de Madrid en tiempos del COVID-19 a los grupos políticos de la Asamblea de Madrid.

En las próximas semanas nos reuniremos con los responsables de sanidad de los principales partidos políticos de la región para hacerles llegar nuestro informe “La paradoja preámbulo comunitario / presupuesto hospitalario” y hablar sobre el precario estado de la atención a la Salud Mental en nuestra Comunidad.

Desde la Junta de la Asociación Madrileña de Salud Mental, nos gustaría agradecer la acogida del documento La paradoja preámbulo comunitario / presupuesto hospitalario del que nos habéis hecho llegar numerosos comentarios y críticas que sin duda enriquecerán nuestra comprensión de la respuesta de la red de Salud Mental ante las múltiples crisis provocadas por la pandemia por SARS-CoV-2. Conforme a nuestro plan de incidencia política, hemos enviado el informe a otras organizaciones del ámbito de la Salud Mental, la Oficina Regional de Coordinación de Salud Mental y Adicciones, así como a los portavoces de sanidad de los grupos políticos de la asamblea de Madrid (PSOE, PP, CS, MM y UP). 

En el momento actual hemos recibido respuesta por parte de Más Madrid y el Partido Socialista y estamos pendientes de la respuesta del Partido Popular y de Ciudadanos. Nos iremos reuniendo con los partidos conforme nos den una fecha de encuentro; la primera de ellas tendrá lugar con Más Madrid el lunes 22 a las 19:00. Asimismo la Oficina Regional de Coordinación de Salud Mental y Adicciones ha mostrado su interés en el documento y estamos pendientes de fecha.

Iremos informando sobre la evolución de las reuniones y los contenidos tratados en las mismas.

La Junta de la Asociación Madrileña de Salud mental.

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LA RECETA DE LA SALUD: Introducción a los determinantes sociales. Boletín N47. Invierno 2021

Sebastià March1, Lorena Ruiz1, Gustavo Zaragoza1, Clara Benedicto2,3

    1. Cooperativa APLICA.
    2. Centro de Salud San Blas, Parla
    3. Colectivo Silesia.

Dirección de contacto: smarch@aplicacoop.com

XXIII Jornadas de la AMSM. 2019

RESUMEN

Si la receta de lo que compone la salud pudiera parecer sencilla en un principio, los avances científicos en el campo de la salud pública y la epidemiología social indican que no es así. Existen factores sociales que determinan la salud más allá de lo estrictamente biológico. Desde los estilos de vida individuales, a factores estructurales como las políticas públicas o el lugar donde vivimos influyen en nuestra salud. Esta presentación pretende hacer un repaso histórico y conceptual, desde una perspectiva divulgativa, a los hitos y autores que han enriquecido esta receta de la salud.

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EDITORIAL. Boletín N47. Invierno 2021

“Era el mejor de los tiempos y era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero nada teníamos; íbamos directamente al cielo y nos extraviábamos en el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.”

Charles Dickens. Historia de dos ciudades (1859)

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