Estamos muy orgullosas de este nuevo número del boletín. Esperamos que lo degustéis, disfrutando tanto como nosotras cocinándolo.
Estamos muy orgullosas de este nuevo número del boletín. Esperamos que lo degustéis, disfrutando tanto como nosotras cocinándolo.
Una crisis sanitaria de estas características desbordaría (y ha desbordado) cualquier sistema sanitario y sociosanitario. Desde aquí, nuestro reconocimiento a todos los/las profesionales que han tenido que encontrar soluciones a una situación harto complicada, tanto quienes han estado en primera línea frente a la enfermedad como quienes, desde los despachos, han buscado la mejor forma de organizar los pocos recursos disponibles.
Ahora sabemos que no estamos en un escenario postcrisis, sino que la crisis sanitaria avanza por oleadas, que el malestar psíquico no ha dejado de crecer y no tiene una relación causal unívoca. Por eso planteamos una oportunidad para reflexionar sobre la interconexión de los elementos que acaban resultando en malestar psíquico para poder abordarlos, mejorando las redes de cuidado, los servicios públicos; reduciendo la desigualdad, potenciando las redes naturales de solidaridad…
El revulsivo que están suponiendo la pandemia y sus múltiples crisis asociadas (sanitaria, social, económica, de sistemas de cuidados) podría suponer también una oportunidad de oro para enfrentarnos a carencias estructurales graves de nuestros sistemas de protección, incluido el sistema sanitario y, dentro de este, la atención a la salud mental. Proponemos revisar la situación de partida previa a la pandemia, en su contexto, la atención a la pérdida de la salud mental durante la misma y el Plan de Respuesta Asistencial Prioritaria en Salud Mental en la postcrisis por COVID19 de la Comunidad de Madrid. Necesitamos construir colectivamente un quehacer que no pierda de vista los derechos y la calidad de la asistencia en salud mental comunitaria. Desde la Asociación Madrileña de Salud Mental creemos que todavía queda mucho camino por recorrer en lo relativo a la pandemia y en él necesitamos una mirada integradora y una actitud flexible y reflexiva que haga que no asumamos las pérdidas como inevitables y podamos contribuir a corregir un sistema que enferma.
Esta es la intención y la propuesta.
Las epidemias acontecen sobre un sustrato y sobre realidades materiales que condicionan y modulan sus daños; en palabras de David Harvey “Los virus mutan todo el tiempo. Pero las circunstancias en las que una mutación se convierte en un problema mortal dependen de las acciones humanas” (Harvey, 2020). En esta misma línea, Padilla y Gullón (2020) nos invitan a entender la pandemia no como fenómeno fortuito que nos azota como si de una plaga divina se tratase, sino como un fenómeno social cuyas raíces están en la propia estructura de nuestras sociedades y las desigualdades que operan en ella. Entender el sustrato, por tanto, es entender la situación de partida de determinadas poblaciones y su potencial vulnerabilidad (la pobreza, el hacinamiento, la precariedad, el acceso desigual a los sistemas de atención; los modelos de cuidados de los mayores,…); y los distintos daños que pueden sufrir fruto de la pandemia, tanto a nivel de daños directos causados por la infección y las medidas para contenerla (secuelas de la enfermedad, hospitalización, aislamiento, duelos, etc.) como a nivel de daños indirectos fruto de la crisis económica, social, educativa y de cuidados sobrevenidos de la misma. Continue reading
¿Qué entendíamos como locura en 1978 y qué entendemos ahora? ¿Qué ha cambiado y qué sigue igual? ¿Nos hacemos preguntas nuevas o son las mismas de siempre?
Os invitamos a ver el debate auspiciado por la Asociación Madrileña de Salud Mental (AEN) y el Proyecto de Psiquiatría y Cambio Social (CSIC) sobre el programa de La Clave (TVE, 1978) “¿Hay locos?”.
En marzo de 2018 organizamos una proyección de fragmentos del programa con un debate posterior abierto a los asistentes, con el comentario previo del psiquiatra Fernando Colina. Este vídeo recoge tanto la edición del programa de La Clave como el coloquio con el público.
Edición y montaje a partir del vídeo original de TVE: Celia Ortiz, Alberto Ortiz e Iván de La Mata.
Presenta: Rafael Huertas
Comenta: Fernando Colina
La Clave fue un programa dirigido y moderado por Jesús Balbín. En 1978 se emitió un episodio en el que se proyectaba “La Huésped” (“L’Ospite”), película de nacionalidad italiana dirigida por Liliana Cavani (1933) en 1971. En esta ocasión, se proponía a continuación un debate en el que participaban como invitados varios psiquiatras y personalidades institucionales de la psiquiatría.
Entre ellos estaban Valentín Corcés, en aquel entonces presidente de la Asociación Madrileña de Neuropsiquiatría; Juan José López-Ibor, jefe de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid; Franco Basaglia, representante del movimiento de Psiquiatría Democrática y Antón Seoane-Pampín, psiquiatra del manicomio de Conxo (Santiago de Compostela).
En el programa se propone un debate en torno al concepto de “locura”. Lejos de haberse resuelto las diferencias entre las distintas posiciones, durante el coloquio posterior con los asistentes a la proyección podemos observar su actualidad y la continuación de los dilemas en la salud mental de hoy día.
Esperamos que lo disfrutéis.

Nos encantaría compartir con vosotr@s el programa de las XXIV jornadas de la madrileña. Aunque somos conscientes de que ha habido y hay muchos espacios para hablar de la pandemia y sus efectos, teníamos la necesidad de elaborar juntas esta experiencia. Por un lado, reflexionando sobre como ha impactado en colectivos y contextos dañados mucho antes de la llegada de la COVID, por otro, necesitamos construir colectivamente un quehacer que no pierda de vista los derechos y la calidad de la asistencia en salud mental comunitaria. Os esperamos, esta vez sin el calor del cuerpo a cuerpo, pero segur@s de que junt@s conseguiremos sentirnos menos sol@s.
En el siguiente enlace puedes inscribirte en las jornadas: FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN
Accede mediante este enlace al PROGRAMA DE LAS JORNADAS
“Que no me da la gana pasar media vida
buscando esa droga que tal vez no exista”
Puta. Extremoduro
No puedo decir, mentiría, que los psiquiatras (casi todos hombres, por cierto) que me han tratado a lo largo del exceso del trastorno que dicen que sufro, hayan sido de los que más medicamentos2 prescriben, al menos a mí. En eso he tenido suerte, creo. Pero sí que he sentido en muchas ocasiones que era mejor tenerme anulada que comprobar lo que me estaba pasando. Mejor, entendido en el sentido de que, a falta de recursos humanos, recurrían a algo que no era demasiado costoso ni en términos económicos, ni en su aplicación. Mejor, entendido también en el sentido de que, a falta de ganas, esto es sencillo y profesionalmente no se corren riesgos. Pero se corren y siempre sentí que eran demasiadas y que no me ayudaba sino al contrario. Me anulaba tanto que era imposible que recibiera la ayuda que necesitaba porque no la podía pedir.
Tampoco era tan joven. Ya había acabado una carrera universitaria y me costó bastante terminarla. Nunca me gustó, sinceramente, pero pese a todo, la terminé. Y, además, había pasado unos cuantos años desde que la había terminado cuando me prescribieron, por primera vez, un medicamento psiquiátrico. Fue después del primer intento de suicido, cuando la anorexia seguía bastante instalada en mi cuerpo y, sobre todo, en mi mente. Pasé unos días ingresada, algo que fue insoportable para mí y, a mi salida, me derivaron al Centro de Salud Mental. Nadie me preguntó por qué lo había hecho, pero salí con una receta de PROZAC (fluoxetina) y otra de ORFIDAL (Lorazepam) y, una nueva cita para dentro de 15 días. Sería a finales de los años 90. No puedo recordar exactamente el año. Continue reading
Estimadxs socixs,
A continuación compartimos una carta que hemos redactado y firmado junto con otras asociaciones profesionales en relación al uso indiscriminado de la sujeción mecánica en las ambulancias psiquiátricas destinadas al traslado de personas con sufrimiento psíquico. Este texto, dirigido a los responsables del SUMMA 112 y de la Oficina Regional de Salud Mental y Adicciones de la Comunidad de Madrid, expone nuestra preocupación por esta situación y reclama la toma de medidas por parte de las autoridades sanitarias competentes.
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A los responsables del SUMMA 112 y la Oficina Regional de Coordinación de Salud Mental y Adicciones de la Comunidad de Madrid
Asunto: sobre el uso indiscriminado de la sujeción mecánica en las ambulancias “psiquiátricas” destinadas al traslado involuntario de personas con sufrimiento psíquico
Las asociaciones científicas y profesionales firmantes deseamos manifestar nuestra preocupación acerca de la situación de vulnerabilidad de las personas usuarias de la red de salud mental en relación a los traslados que se realizan en las ambulancias psiquiátricas de la Comunidad de Madrid y el uso indiscriminado de sujeciones mecánicas en los mismos.
Las sujeciones mecánicas son dispositivos dirigidos a la limitación del movimiento de una persona. Cuando hablamos sobre ellas en Salud Mental generalmente nos referimos al uso de correas con las que se fuerza a una persona a permanecer en una cama o una silla en la que se le inmoviliza. Como se recoge en la Resolución 106/17 del Viceconsejero de Sanidad y Director General del Servicio Madrileño de Salud, la sujeción de una persona implica una restricción de sus derechos fundamentales y de su dignidad y, por ello, como indica la propia resolución, debería ser obligado asegurar que solo se aplicará la sujeción de forma excepcional en situaciones puntuales, y que incluso en esas situaciones se buscarán otras medidas útiles que eviten el uso de las mismas… Asimismo, es bien conocido el potencial impacto perjudicial (en ocasiones grave) que el uso de sujeciones mecánicas puede tener sobre la salud física y mental de las personas, así como sobre los vínculos terapéuticos con los profesionales y la red de apoyo en la que prestan sus servicios.
Si bien actualmente se espera un uso anecdótico de las sujeciones, tan sólo en casos extremos, en donde el resto de medidas para garantizar la integridad física de las usuarias/usuarios o terceros han fallado, la ausencia de una regulación a nivel legislativo facilita el riesgo de mal uso y abuso mediante su aplicación de forma inadecuada e indiscriminada.
En la Comunidad de Madrid, dentro del ámbito del transporte sanitario, existe un tipo de medio característico para realizar traslados de personas de forma involuntaria y/o cuando se considera que por el estado psicopatológico del paciente no puede garantizarse la seguridad propia o de terceros si se realizase el traslado en una ambulancia convencional. Dada la merma del derecho fundamental a la libertad que conllevan tanto el traslado forzoso, como el uso de la sujeción mecánica, la valoración de la necesidad de usar excepcionalmente estas medidas debe ser realizada por un facultativo, siendo éste el único que puede solicitar la restricción de la movilidad de una persona por razones de salud mental.
Tomando en consideración el Plan Estratégico de Salud Mental 2018-2020 de la Comunidad de Madrid, en la Línea Estratégica 9 se hace referencia a la necesidad de defender la atención con humanidad y respeto a los derechos de las personas con sufrimiento psíquico, rechazando la discriminación y estigmatización de las usuarias de los servicios de salud mental.
Además, como consta en una comunicación de la Asociación Madrileña de Salud Mental, en octubre de 2019 se mantuvo una reunión con la ORCSMyA en la que se recogieron las quejas de los profesionales en relación a las dificultades para garantizar un trato digno en las ambulancias psiquiátricas debido al uso indiscriminado de las sujeciones mecánicas alegando la existencia de un “protocolo” interno que obliga a ello. La ORCSMyA compartía la preocupación por estos hechos e informaban de que iban a retomar el asunto para solucionarlo.
Bajo este contexto, queremos manifestar lo siguiente:
Por todo ello, consideramos:
– Que el uso indiscriminado de la sujeción mecánica en las ambulancias psiquiátricas supone una vulneración de los derechos fundamentales de las personas con sufrimiento psíquico, que puede suponer un riesgo a la salud de las mismas.
– Que la característica que debe definir la existencia de una ambulancia que preste servicio específico a personas con sufrimiento psíquico es la presencia de profesionales que puedan realizar un acompañamiento y apoyo más intenso y adecuado a las necesidades que la persona pueda tener durante su traslado.
– Que, por ello, el personal de las ambulancias psiquiátricas debería estar adecuadamente formado en el acompañamiento de personas con sufrimiento psíquico y no tan solo en el uso de técnicas de sujeción.
– Que el uso de las sujeciones mecánicas no puede realizarse por protocolo sin que se hayan valorado otras alternativas y sin que existan beneficios claros que superen los perjuicios que su uso tiene sobre los derechos y la salud de las personas.
– Que su indicación debe ser realizada por un facultativo siempre que sea posible, basada en criterios sanitarios, y que no puede depender de forma aleatoria del grado de humanidad de los técnicos que realicen el traslado.
– Que la utilización o no de la sujeción mecánica no puede ir en detrimento del derecho de disfrutar de unos cuidados de calidad que busquen garantizar el bienestar, la seguridad y la dignidad de las personas.
– Que es fundamental que los servicios de emergencia extrahospitalarios y las empresas que colaboren con los mismos asuman la Resolución 106/17 del Viceconsejero de Sanidad, para garantizar el avance hacia la eliminación de las sujeciones mecánicas.
Por último, y en relación a lo expuesto, solicitamos al SUMMA 112 y a la ORCSMyA:
En Madrid a 12 de agosto de 2020,
Asociación Madrileña de Salud Mental
Grupo de Trabajo de Salud Mental SoMaMFyC
Asoc. Nac. de Psicólogos Clínicos y Residentes
Asoc. Madrileña de Rehabilitación Psicosocial
Los y las residentes que trabajan en el Servicio Madrileño de Salud han convocado una huelga indefinida a partir del día 13 de Julio para reclamar una condiciones de trabajo dignas y la firma de un convenio colectivo. Desde la Asociación Madrileña de Salud Mental llevamos años denunciando el ataque sistemático, los recortes y la precarización que ha sufrido nuestra Sanidad Pública y el impacto que esto ha tenido en los profesionales y la población que atendemos.
Los residentes de las diversas especialidades (médicas, psicólogas, farmacéuticas, radiofísicas, químicas y biólogas) tienen unas condiciones de trabajo especialmente precarias y vulnerables; siendo un colectivo donde históricamente no se respetan derechos laborales tan básicos como el descanso obligatorio después de jornadas de 24h de trabajo, el descanso mínimo semanal de al menos 36 horas seguidas, la remuneración y limitación de las horas extra y el derecho a una formación y supervisión regladas. Nos genera especial preocupación el hecho de que en la última década el número bruto de profesionales en formación con las condiciones antes denunciadas han aumentado, al tiempo que las plantillas estructurales de los centros sanitarios se han ido mermando y precarizando. Consideramos imprescindible que el Servicio Madrileño de Salud y la Consejería de Sanidad aseguren unas condiciones mínimas para su personal en formación que permita una atención pública de calidad en nuestra región.
Por todo lo anterior, la Junta de la Asociación Madrileña de Salud Mental apoya las reivindicaciones de los residentes de la Comunidad de Madrid e insta a la Consejería de Sanidad a sentarse a negociar unas condiciones de trabajo dignas que respeten los derechos de los trabajadores sanitarios de nuestra Sanidad Pública.
Un sistema sanitario público que descuida a sus futuros profesionales y desatiende sus necesidades es un sistema sanitario condenado al fracaso.
Nos es grato compartir este trabajo de Javier Romero, sobre el uso de antidepresivos, que ha sido recientemente publicado en la revista Boletín Fármacos: Uso Apropiado de Medicamentos.

Almeida soterrará las agendas de los CSM para aliviar la congestión.
Se permitirá circular a familias con distintivo C de alta ocupación diagnóstica.
Joyas Toburn. Redacción del Panóptico. Madrid. La saturación que tienen las agendas de los Centros de Salud Mental de la Comunidad de Madrid tiene solución: soterrarlas. Esta es la propuesta que el alcalde de Madrid, Martínez Almeida, ha presentado a la Consejería de Sanidad para que desaparezcan los atascos de pacientes en superficie. El proyecto, cuyo diseño ha sido encargado al experto en seguridad vial, Ángel Carromero, pretende habilitar un túnel que va de la entrevista de evaluación al alta clínica, con varias bifurcaciones por donde circulará soterrado el tráfico de pacientes entre profesionales y servicios. Carromero ha anunciado que por el túnel podrán circular también las familias con distintivo C, independientemente del nivel de ocupación diagnóstica y que está previsto la construcción de un macropárking de pacientes con plazas permanentes y temporales.
Nos ha parecido fundamental, incorporar esta reflexión que parte de la Comisión Técnica de Acciones en Salud frente a la Violencia de Género de la Consejería de Sanidad:
“La violencia hacia las mujeres aumenta en las situaciones de emergencia. Durante la pandemia por coronavirus las mujeres víctimas de violencia de género continúan en riesgo, tanto en la fase de confinamiento con en la desescalada. Las y los profesionales han de tener una actitud proactiva para identificar casos e intervenir de forma adecuada con estas mujeres”
En la página web de la consejería “COVID-19 confinamiento y salud” hay información sobre VG tanto dirigida a mujeres como para profesionales sanitarios. Se puede llegar a este espacio mediante el siguiente enlace https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/covid-19-confinamiento-salud
Se sugiere que podáis hacer llegar este mensaje y estos enlaces al mayor número posible de compañeras/os de vuestra organización para que, al menos, tengan una vía rápida de encontrar información.