Hemos leído…EL MARCO DE PODER, AMENAZA Y SIGNIFICADO. Boletín N45 Primavera 2019

EL MARCO DE PODER, AMENAZA Y SIGNIFICADO

Publicación Abreviada de la original de la División de Psicología Clínica del Colegio de Psicología Británico. AEN. 2018 

Por Miguel Ángel Martínez Barbero

El mapa no es el territorio. Esta frase acuñada por Alfred Korzybski en los años 30 del siglo pasado, hace referencia a cómo la interpretación de la realidad es siempre subjetiva, y a cómo las personas confundimos modelos de la realidad con la realidad misma. Si seguimos esta metáfora para hablar del ámbito de la salud mental y de los mapas que usamos para guiarnos en él, nuestro “viaje” será radicalmente distinto si el “mapa” que utilizamos es el DSM V o si por el contrario usamos el Marco de Poder, Amenaza y Significado (PAS). Si lo que queremos es caminar por un territorio más humano y esperanzador recomiendo encarecidamente a los viajeros que utilicen este último mapa.

El marco PAS es un texto publicado por la División de Psicología Clínica del Colegio de Psicología Británico, elaborado en colaboración entre distintos profesionales del ámbito de la salud mental, de otros ámbitos relacionados, así como de usuarios de los servicios de salud mental. Se trata de un trabajo extenso de más de 400 páginas, que cuenta con una versión resumida y traducida al castellano que es la que aquí se comenta.

El marco PAS no es una nueva forma de clasificar o categorizar las distintas expresiones del sufrimiento psíquico, ni pretende sustituir otras clasificaciones existentes. No trata solo de nombrar las cosas de otra manera, sino que plantea otras formas de pensar sobre el sufrimiento psíquico, sobre sus causas y sobre las formas de acompañarlo, que por supuesto implica también cambios en el lenguaje.

Los principios fundamentales del modelo ofrecen una perspectiva distinta sobre los orígenes, la experiencia y la expresión del sufrimiento emocional, destacando 3 ideas clave:

  • El comportamiento y las experiencias “anormales” se dan en un continuo con las “normales”, estando sometidas ambas a marcos de comprensión e interpretación similares.
  • Los seres humanos somos fundamentalmente seres sociales cuyas experiencias de sufrimiento y sus comportamientos problemáticos resultan inseparables de sus contextos.
  • Otorga un valor central al significado, a la narrativa y a la experiencia subjetiva. Las narrativas de los expertos por experiencia aportan una información muy valiosa que tradicionalmente no ha sido tomada en cuenta.

 

De manera muy esquemática, el marco PAS plantea cómo los distintos tipos de poder impactan en la vida de las personas, cómo el mal uso del poder representa distintos tipos de amenazas, y cómo en base al significado que las personas otorguen a esas amenazas utilizarán distintas estrategias de afrontamiento. Estas estrategias son las que tradicionalmente se han considerado síntomas psiquiátricos.

Se propone que los factores de riesgo asociados en salud mental están relacionados de una manera u otra con el poder, algo que nos afecta a todos, aunque de distinta manera. Focaliza la influencia del poder en 4 áreas principales: adversidades en la infancia, género, etnicidad y clase social y pobreza. Y también habla de otra forma de poder muy potente que es el ideológico, que genera opinión y crea una forma de ver el mundo y de nombrarlo, de describir lo que ocurre y la forma de pensar sobre ello.

El marco PAS se nutre de diversos modelos teóricos, que aunque difieren en otros aspectos, comparten la idea de que las experiencias que habitualmente se etiquetan como “síntomas” se entienden mejor como estrategias de supervivencia ante la adversidad que como trastornos o enfermedades psiquiátricas. Según el marco, los síntomas psiquiátricos son significativos y comprensibles en relación a circunstancias vitales y dificultades de la vida, aunque muchas veces esta relación no sea evidente o sencilla.

Otro aspecto importante es que señala que los propios sistemas de salud mental pueden resultar traumatizantes y revictimizadores por sí mismos. Pone el foco no sólo en las personas atendidas, sino también en los profesionales, y señala cómo los profesionales de salud mental somos educados para eclipsar la relación entre las amenazas y las respuestas a las mismas mediante la aplicación de un diagnóstico psiquiátrico, que impone una narrativa experta basada en el déficit individual. De esta manera, los profesionales colaboramos a nivel social en la resistencia que existe para visibilizar las amenazas y los impactos negativos del poder en sus distintos aspectos.

En contraposición a los enfoques diagnósticos, el marco PAS propone una forma de pensar sobre el sufrimiento emocional más profunda, más compleja, multifactorial y con un componente más social. El modelo no da apoyo a la individualización del sufrimiento psíquico y propone la necesidad de intervenir a través de políticas sociales que permitan reducir y limitar los impactos del poder en la vida de las personas. Además, propone una serie de Patrones Generales Provisionales que no son excluyentes y que reflejan un amplio abanico de posibles respuestas que las personas pueden tener ante las distintas amenazas experimentadas.

Después de leer el texto es difícil seguir pensando en términos como sano/enfermo, normal/patológico o neurótico/psicótico. Precisamente una de sus mayores virtudes es favorecer otras formas de acercamiento a las experiencias de sufrimiento que no impliquen una clasificación de las mismas en categorías excluyentes. Cambia las preguntas “¿qué tienes?” o “¿qué está mal en ti?” por la pregunta “¿qué te ha pasado?”.

En la parte final aparece un apéndice donde se mencionan distintos enfoques no diagnósticos que ya se están aplicando con éxito actualmente, tanto dentro como fuera de los servicios oficiales, y que comparten el enfoque propuesto por el marco PAS. Algunas de estas experiencias son el Diálogo Abierto, la Red de Escuchadores de Voces, los Servicios informados sobre el trauma o las Perspectivas narrativas. También aparece una guía breve sobre cómo usar el marco PAS en el apoyo a la elaboración de narrativas por las propias personas afectadas.

Aunque la lectura del texto no resulta especialmente amena por la forma y el estilo en el que está redactado, y en algún momento puede resultar algo repetitivo, la propuesta que hace es tan interesante y sugerente que compensa el esfuerzo de su lectura con creces. Además, aporta abundante bibliografía para poder profundizar en los temas que resulten más importantes para el lector. Sin lugar a dudas, supone un material imprescindible tanto para profesionales y personas con sufrimiento psíquico, como para cualquier persona interesada en el tema.

Al terminar de leer el texto me vino a la cabeza una conversación con una activista con experiencia en primera persona en salud mental, y que explicaba con mucho sentido del humor cómo había ido acumulando diagnósticos a lo largo de su “carrera” como paciente psiquiátrica, y nos recomendaba a los profesionales que pensáramos que no es que cambiara de enfermedad o trastorno con el tiempo, sino que lo que hacía era intentar gestionar su malestar con estrategias distintas en función de su momento vital y sus circunstancias.

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