José Leal Rubio
Psicólogo Clínico. Consultor y Supervisor Clínico e Institucional
Servicios de Salud Mental. Barcelona
Intervención del autor en el XI Congreso de la AMSM (Madrid, 2018)
INTRODUCCIÓN
Reconocerse necesitado de cuidados durante el desarrollo de una tarea de la intensidad que implica el cuidado de personas con problemas de salud es condición indispensable para un trabajo bien hecho y la aminoración de riesgos, tanto en los profesionales como en los usuarios. En aquellos porque pueden sufrir dos tipos de efectos: el sostenimiento o exhibición de una omnipotencia que, además de insostenible, hiere a la persona que se muestra frágil y, además, porque ante tanta dificultad como puede hallarse se instale un sentimiento de impotencia paralizante que haga imposible hacer aquello que se puede. Las dos situaciones producen un conjunto de efectos en los profesionales que han sido muy ampliamente descritos como burnout, fatiga por compasión, etc. El sufrimiento para estos puede ser muy intenso y afectar al desarrollo de su vida cotidiana y también al desarrollo de su tarea y de la disposición al buen trato. Evidentemente que el estado de tranquilidad, comodidad y satisfacción de los profesionales predispone a una buena ayuda y al contrario. Por eso me parece que la propuesta de la AEN madrileña de dedicar el tema de su congreso anual a los cuidados y una mesa redonda al cuidado de los profesionales habla de una sensibilidad que comparto e invita a una reflexión sobre nuestras propias vulnerabilidades y la necesidad de saberlas manejar. Una sensibilidad que no es de ahora; yo asistí en 2000 a su Jornada con el título La coordinación y en 2005 a una mesa redonda con el título Los equipos de salud mental ¿objeto de cuidado?




