Hemos estado. Jornadas: campaña por la abolición del aislamiento penitenciario. Boletín N52 primavera 2025.

Ana Gordaliza Fernández. SampAEN

“El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos”

Fiódor Mijailovich Dostoyevski

El pasado 29 de noviembre se celebró en el Ateneo La Maliciosa de Madrid una jornada en la que se presentaba el Informe de la Campaña por la Abolición del Aislamiento Penitenciario, que cuenta con las adhesiones de AEN-PSM, ALA, Anticapitalistas, APDHA, ASDEPRES, C.A.M.P.A., Casal de la Pau, CGT, CONCAES, ESCULCA, ETXERAT, Families de Presos a Catalunya, IACTA, IRÍDIA, Organization “Pedro Ignacio Altamirano”, OSPDH, OTEANDO, SALHAKETA Araba, SALHAKETA Nafarroa y SampAEN. 

Fueron tres las mesas en las que se intentó dar cuenta del trabajo que, desde el 2019, vienen realizando las entidades directamente implicadas en la elaboración del informe, si bien hay que resaltar que todas ellas cuentan con una dilatada experiencia en la defensa de los derechos de las personas presas. 

Fuente: unsplash

Presentación del Informe y rueda de prensa…a la que no asistió ningún medio

La apertura de la Jornada corre a cargo de Carlos García Castaño, de la Asociación de Derecho Penitenciario Rebeca Santamalia (ASDEPRES), constituida por abogados y abogadas con una amplia trayectoria en la defensa de las personas privadas de libertad y que tiene por finalidad denunciar la vulneración de sus derechos fundamentales, promover mejoras de la legislación de ejecución penal-penitenciaria y reivindicar la igualdad de género en las prisiones; entre las múltiples injusticias que han podido documentar a lo largo de su dilatada experiencia en estos espacios opacos que son las cárceles, el ponente no duda en afirmar que el aislamiento es una de las situaciones más graves y denigrantes para la personas sometidas al mismo, máxime cuando no se cumplen ni las recomendaciones del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes (CPT), ni las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos.

Alicia Alonso Merino, abogada integrante de la asociación vallisoletana OTEANDO, Observatorio para la Defensa de los Derechos y las Libertades que extiende su radio de acción en el ámbito de Castilla-León, redactora del informe definitivo, a la que las entidades convocantes nunca agradeceremos suficientemente el esfuerzo realizado, resume magistralmente el trabajo colectivo llevado a cabo para un análisis del aislamiento penitenciario en el Estado español: destacando cómo esta práctica vulnera derechos humanos fundamentales, detalla brevemente el contenido del informe, que incluye marco jurídico, apartado sobre los efectos en la salud del aislamiento penitenciario, vulneraciones de derechos en la implementación de esta medida y testimonios que refuerzan la necesidad urgente de abolir dicha práctica. 

El aislamiento penitenciario como trato inhumano, degradante y/o tortura

Modera esta mesa Maje Martínez, Salhaketa-Nafarroa, que recuerda a la audiencia el último suicidio que se había producido una semana antes en un módulo de aislamiento de la prisión de Villabona; otro indicador de las consecuencias nefastas de la privación de libertad es la contundencia que ofrecen las cifras en cuanto a las tasas de suicidio, mucho más elevadas entre la población reclusa si se comparan con las de la población general. Más grave, si cabe, que la dudosa legalidad con la que se aplica la medida de aislamiento, es la fragilidad de muchas de las personas que la padecen, personas con patologías y discapacidades psicosociales graves que quedan expuestas, de este modo, a violencias institucionales que reeditan su radical desamparo.

La Dra. Sharon Shalev, investigadora asociada en el Centro de Criminología de la Universidad de Oxford, fundó en 2007 Solitary Confinement.org. Investigadora independiente y experta en los efectos del aislamiento carcelario ha influido en el desarrollo de normas internacionales. No es baladí una de las referencias que la ponente comparte en su exposición y que reproducimos en esta reseña por su carácter gráfico, que a nadie se le escapará aunque no sea asmático: “Los enfermos mentales, así como las personas con trastornos límite de la personalidad, daño cerebral o retraso mental, personalidades impulsivas, o con antecedentes de problemas psiquiátricos previos o depresión crónica. Para estos reclusos, ser colocados en la SHU [aislamiento] es el equivalente mental a poner a un asmático en un lugar con poco aire para respirar” (Madrid v. Gómez, 1995). Treinta años más tarde, lamentablemente, seguimos impulsando las mismas campañas de sensibilización.

Pau Pérez-Sales profundiza en esta realidad desde el punto de vista de una psiquiatría que no se desentiende de las condiciones estructurales del sufrimiento psíquico. Miembro fundador y Director clínico del Centro SiR[a] de Atención a Víctimas de violencia desde 2015, Asesor del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura de la Oficina del Defensor del Pueblo desde 2010, visita como experto Centros de Internamiento y Detención (Centros de Menores, Centros de Reforma, Cárceles, Centros de Internamiento Psiquiátrico). En su intervención pone números e imágenes al pozo en el que se deposita a las personas más vulnerables dentro de la población reclusa, el “aislamiento dentro del aislamiento dentro del aislamiento dentro del aislamiento”, y demuestra que la realidad cotidiana de las personas privadas de libertad difiere en extremo de las normas que, formalmente, regulan su situación; aboga por la eliminación de los departamentos especiales de régimen cerrado, que agravan las secuelas de la ausencia de contacto humano significativo y, mientras tanto, plantea una serie de medidas paliativas, entre otras, establecer de acuerdo a las recomendaciones internacionales límites temporales al aislamiento penitenciario, no manejar las autolesiones como un problema regimental merecedor de sanción disciplinaria y, a tener muy en cuenta, desarrollar un programa de análisis de la cultura institucional de cada prisión junto con un proceso de acomodación de aquellas en las que se detecten problemas, proceso que incluya los cambios de personal y de estructura necesarios.

Fuente: istockphoto

Cierra esta mesa Santiago Cobos Fernández, que aporta un testimonio en primera persona sobre las condiciones del régimen de aislamiento que padeció durante la mayor parte de los 27 años que ha pasado en la cárcel. Ha sobrevivido a la violencia que vertebra la prisión y tiene la misión de denunciar todo lo que no pudo denunciar durante los años de encierro, ese es su compromiso y su responsabilidad para con las personas presas. Junto a Zigor Olabarria Oleaga compone un retrato del sistema carcelario en Pájaros azules (2023), originalmente publicado en euskera con el título Txori Urdinak, tomado del poema de Charles Bukowski Hay un pájaro azul en mi corazón; estas memorias  son un ajuste de cuentas con la impunidad, están escritas en honor de “todas las personas que se dejaron allí la piel como perros, y las que se la siguen dejando hoy en día”.

Propuestas para acabar con el aislamiento penitenciario

Después de analizar contexto y consecuencias del aislamiento penitenciario y antes de esbozar posibles respuestas a la pregunta ¿qué hacer?, se da cuenta de la fecha elegida para la celebración de esta jornada, próxima al Día Internacional del los Derechos Humanos, que se celebra el 10 de diciembre, tal día de 1984 fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas la Convención contra la tortura, que en el 2024 cumplió los cincuenta años; de ahí la carga simbólica de esta conmemoración si reconocemos que el aislamiento penitenciario constituye un trato cruel, inhumano y degradante.

Susanna Marietti, Coordinadora nacional de Antigone (Italia), organización que lleva a cabo un proyecto emblemático en lo que respecta al modo en que la sociedad civil puede monitorizar el funcionamiento carcelario, advierte de los riesgos del uso excesivo del encarcelamiento, que se traducen en la desproporcionada criminalización de los grupos desfavorecidos y en la escasez de garantías comunitarias en materia de salud.

Helena Solá, por la Organización Mundial contra la Tortura (Ginebra), pone el broche final al encuentro recopilando las aportaciones realizadas e insistiendo en la necesidad de transparencia a la que debe someterse la institución penitenciaria, especialmente en lo que al aislamiento penitenciario se refiere. En el coloquio quedan patentes las carencias en los mecanismos de implementación de las recomendaciones realizadas, hay mucho camino por recorrer. Reproducimos a modo de cierre el inicio del texto con el que se presenta la campaña por la abolición de aislamiento penitenciario: 

“Decía Foucault que la soledad [impuesta] es la condición primera de la sumisión total. Por eso no es de extrañar que el aislamiento penitenciario, el confinamiento solitario o como se quieran llamar los regímenes de vida excepcionales en las prisiones de todo el mundo, sean consustanciales a la idea misma de prisión: someter y neutralizar. Lejos o en el papel mojado quedan los derechos de las personas presas o los principios de reinserción, reeducación, rehabilitación que proclaman las constituciones cuando se trata de anular al enemigo interno, el delincuente”.

Fuente: unsplash
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