
por Iván Díez Fernández, trabajador social[1]
Aquí se acaba el camino. Ya no me quedan fuerzas para más.
Y abrí la boca para que se fuera. Y se fue.
Sentí cuando cayó en mis manos
el hilito de sangre con que estaba amarrada a mi corazón.
(Rulfo, 1983, p.56).
Introducción
Hacía calor -o al menos así lo sentía- aquella tarde del 21 de marzo de 2024. La estrepitosa celeridad del barrio de Las letras, y la ansiosa dinámica que vivimos como constante en la madrileña almendra central, no aliviaban mi sensación térmica. Sudor compartido en gentrificación de vértigo. Tampoco ayudaba el gustoso café caliente de la cantina del Ateneo, tomado previo al encuentro. Y obviamente, el asunto que se iba a tratar en relación al suicidio, parecía consonante con el clímax sugerido. El sentido de la muerte desde la mirada del sufriente, que se quita la vida para no seguir sufriendo ¿quién no pensó alguna vez quitarse de en medio? El psiquiatra Xavier Amador nos habla de la necesidad de encontrar un nexo común, vinculación fratria en algo deseable para ambos. La búsqueda del vínculo seguro en el sentimiento compartido puede colaborar-nos. Ese cuidadoso acercamiento que procuramos ocasionalmente en la proximidad de nuestro sentir emocional.
Al llegar a mi destino ateniense, su majestuosa escalinata sobrecoge: del ferviente movimiento de la urbe a una sórdida quietud. Puedo leer: “Una de las libres asociaciones de ciudadanos, nacidas a la sombra de la libertad […]” (Duque de Rivas, 1835). Un silencio académico inunda las estancias de acceso no restringido. Respeto. La dañosa temática y acordes sentimientos almacenados en mi recuerdo infantojuvenil, obligaban su guarda debida. Como siempre, la dualidad humana de Karina lleva a la múltiple asociación entre lo experimentado vitalmente, bien sea en primera o segunda o tercera persona, y lo aprehendido en la transferencia del conocimiento. Es indudable que todas podemos mejorar nuestra propia comprensión, y la de otras personas reflejadas en nos, en referencia a haber vivenciado ideaciones de alejarse por siempre. Hase dicho, a manera de Unamuno, el ser humano al estar provisto de conciencia es un animal de excepción y también de comportamiento `sentirse enfermo´. Tener conciencia a diferencia de otros mamíferos no verticales, y monos antropoides sin collar, significa dolor y sufrimiento. Existencialista por mi parte, presuntamente cierto. Nuestra similitud humana en el pensamiento de una posible marcha definitiva, quizá pueda significarse como empática ideación compartida, y no pocas veces incomprendida en sociedad.
Con ánimo de encuadre situacional desde mi disciplina de Trabajo Social, identifico el contexto más inmediato, nomás con una deshumanizada cifra estadística: 11,58 personas se suicidan diariamente en España (datos publicados por el INE, año 2022), siendo la primera causa externa de muerte estatal, no natural. Si atendemos a datos publicados en el informe técnico (2021) de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE[2]), resultan consideraciones de razón de Salud Pública las referentes al alto consumo de benzodiacepinas, “las mayores tasas de consumo de todas las benzodiazepinas en conjunto muy comunes en el mercado lícito, expresadas en S-DDD por 1.000 habitantes por día, fueron comunicadas (a la JIFE), en orden descendente, por España, Bélgica, Portugal, Israel, Montenegro y Hungría. Las benzodiazepinas que más se consumieron en 2020 fueron alprazolam, diazepam, lorazepam, oxazepam, clonazepam, bromazepam, lormetazepam y brotizol” (p. 32). Así, se hacen eco de estos resultados los principales medios de comunicación de nuestro país, situándonos en el año 2020 como el mayor consumidor de ansiolíticos recetados en el mundo. A colación, con el objeto de conocer el riesgo de suicidio a nivel estatal en la población comprendida entre los 15 y los 64 años, el Ministerio de Sanidad publica un cuestionario denominado informe EDADES (2023), que observa mayor prevalencia de predisposición al suicidio en las mujeres y en los jóvenes, y posible comorbilidad asociada a malestares psíquicos y adictivos (p.88-89).
El dolor que padece la persona con ideación suicida es inconmensurable. Apenas podemos empatizar con ese nivel de sufrimiento tan inmenso. Infinita tristeza. Su vacío, su culpa, su incomprensión en este mundo. La persona se encuentra en el límite de su soportabilidad, necesita desaparecer para dejar de sufrir. Inimaginable por el resto, de ahí su complejidad en respuesta. A veces se puede prever por las personas más allegadas, otras no, casi imprevisible como la mente humana. Recuerdo aquella mujer con gafas. Nos cruzamos varias veces inmersas en la vorágine rutinaria profesionalizada, sin detenernos. No escuché su voz, aunque retrospectivamente si alcancé a sentir facialmente su desconcierto, como si estuviese angustiada. Días más tarde su cuerpo muerto yacía en las vías del tren de cercanías. Se había precipitado para finalizar su vida.
Para las dolientes personas que quedan vivas es una agresión, el daño es devastador, dice la trabajadora social y terapeuta familiar Alicia González Berrocal. Eternas preguntas sin posibilidad de respuesta. Y una pérdida sin resolver, más que, su asunción. En el desarrollo de su obra gráfica ficcionada, Bea Lema (2023) describe la desmotivación vital de una mujer dañada y su deseo de morir, mostrado desde la angustia y el íntimo sufrimiento psíquico (p. 7, 111, 114, 178). Cuestión imprescindible la de trascender del pragmatismo farmacológico -y sus intereses económicos asociados- a la necesidad de comprensión, humana y social, del malestar que sufre la persona. La medicación no consigue por sí misma el nexo interpersonal (alianza terapéutica), éste es competencia casi exclusiva de la agencia de las personas. De acuerdo con Durkheim (2003), el suicidio es un “fenómeno debido a causas extrasociales de una gran generalidad, o a causas propiamente sociales” (p. 15, 323).
Les invito encarecidamente a reproducirse la grabación completa del heterogéneo encuentro en el Ateneo de Madrid (enlace directo más abajo en webgrafía), procediendo a extraer brevemente a continuación sus principales contenidos, desde la mirada y desde las notas de un corriente trabajador social.
Síntesis
Alguien dijo una vez que,
incluso la oscuridad más profunda desaparece con la luz más tenue
(Sweet Home, 2020).
Alfonso Gómez Prieto. Presentación; psicoanalista y psiquiatra. Presidente de Agrupación Especial Ateneísta “Ángel Garma” (AEA-AG).
Sitúa el encuentro como parte de una trilogía acerca de la Soledad, la Muerte, y aquí y ahora el Suicidio. Realiza especialmente agradecimientos a Doña Belén Rico García, vicepresidenta AEA-AG, y a D. Antonio Ceverino Domínguez, psiquiatra de la Sección Psicoanálisis AEN. Destaca lecturas-marco como El Suicidio de Durkheim, publicación del Dr. Ángel Garma titulada El psicoanálisis, la neurosis y la sociedad (1936, cap. 11, Psicoanálisis y Sociología); y Contribuciones para un debate sobre el suicidio (1910), de Freud.
El Dr. Ángel Garma contextualiza el suicido en el sadismo y masoquismo de la conducta humana y lo define como “acto de autosadismo intenso”. Hoy, a principios del s. XXI, Gómez Prieto lo sitúa como problema social y de Salud Pública, que se encuentra con una magnitud oculta aun a los ojos de la ciudadanía, que supone debate sobre los límites de la libertad humana y que se relaciona con temas como la concepción de la muerte digna (eutanasia). Ocultar no previene la epidemia, sentencia Alfonso Gómez.
- Trinidad Simón Macías. Moderación y cierre; psicoanalista y psicóloga clínica, vocal de la AEA-AG. Agradece a las cuatro ponentes su participación y realiza de manera extensa una rigurosa presentación curricular de cada ponente por turno de conferencia en el siguiente orden de aparición.
- Antonio Ceverino Domínguez. Hacia una clínica psicoanalítica del suicidio.
El ponente genera una atmosfera lacaniana, superando posibles diferencias del pasado entre las Ciencias de la Salud, Comunidades, Asociaciones, y tejiendo hoy complicidades sobre psicoanálisis, para entender al psicoanalista como ciudadano y útil, comprometido con los debates y los malestares contemporáneos, decía Eric Laurent.
El suicidio es una experiencia exclusiva de los seres humanos, de anticipar y adelantar su propia muerte; máxima expresión de la libertad de los hablantes, afirma Ceverino desde una óptica filosófica. La historia de la humanidad da cuenta de las distintas formas de represión religiosa, política y cultural, que esta conducta ha soportado prácticamente en todas las épocas. Desde tiempos grecorromanos donde el suicido era tolerado, salvo a esclavos y soldados que no eran dueños de su cuerpo, hasta la actualidad donde se atribuye al desorden mental y se empuja al suicida al ámbito de la locura. Hoy por tanto reducido al estatuto de acto psicopatológico, añade Antonio.
En torno a 800.000 personas se suicidan cada año en el mundo, lo que supone una muerte cada 40 segundos. Desde 2008 es la primera causa externa de fallecimiento en España, superando a las muertes producidas por accidentes de tráfico. En Europa es la primera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 24 años. La OMS (2004) declara el suicidio juvenil un problema de salud pública.
En una magistral conceptualización, Ceverino Domínguez nos distingue una psicodinámica orientación del suicidio: en base al aprendizaje de Freud, entendido como asesinato propio del yo del sujeto con el objeto al cual se le desea muerte, autopunición u <<homicidio tímido>> que escribía el poeta Césare Pavese antes de quitarse la vida; y por otro lado, la relación freudiana entre culpa y suicida, forma despiadada con el que el súper-yo castiga al yo en el proceso de melancolía, explica Antonio. En resumen, actos que por contradecir el deber de vivir caen dentro del campo de lo psicopatológico, según Freud. Y en base a Lacan, a la conducta suicida se le concede la dignidad de un acto que se abre camino por la puerta de la angustia, distinguiendo acting out como acento demostrativo que se muestra hacia <<El Otro>> y le involucra en forma de llamada a tenor de interpretación de posible espectador (ejemplo: algunas fantasías exhibicionistas en la planificación del acto y la pretendida respuesta del observador, suicidio reivindicativo,…); y contrariamente el pasaje al acto en la que el sujeto se hace objeto saliendo de la escena, sin la existencia del otro, sin ninguna llama o muestra a nadie. Clarifica Ceverino que el acting lo podemos entender como una pregunta dirigida al otro, que pide una interpretación, mientras que el pasaje al acto se presenta como una respuesta final sin réplica posible ni interpretación. La postura de Lacan deriva hasta considerar en 1974 el suicidio como el único acto que tiene éxito sin fracaso, consecuencia de un profundo debate ético-filosófico sobre la posibilidad del suicidio no-psicopatológico. Antonio ahonda en el acto consumado como aquel que anula toda posibilidad de repetirse porque ha finalizado para siempre. Lacan va más allá todavía y sugiere significación similar en el acto que no se haya consumado del todo (acto no conduce a la muerte), ya que el sujeto puede renacer y ser otro sujeto transformado después del acto no consumado.
Concluye Ceverino que sería un error banalizar cualesquiera suicidios. No podemos sucumbir al reduccionismo en su comprensión, ni el pasaje al acto es exclusivo de la psicosis, y en ésta pueden darse acting out. Sigue: un acting suicida desoído puede empujar al sujeto a incrementar su ideación en una carrera con fatal desenlace.
El ponente continúa aproximándose hacia una clínica del suicidio, en la que cree a analistas posicionados en el control por la supervisión reconociendo angustia en el sueño del propio control sobre el caso del analista. Prosigue conque el suicidio del otro nos produce impotencia, insoportable en casos de melancolía grave, y también porque nos reencontramos con la carga de la vida que todos tenemos (molesto recordatorio), no siendo a veces fácil dar razones poderosas para vivir.
Para Ceverino Domínguez, las características de la clínica psicoanalítica del suicidio pueden ser:
- Clínica del caso por caso, pero se apoya en un diagnóstico estructural que tiene en cuenta la posición del sujeto;
- Clínica de la escucha, no de los cuestionarios, ni de los test;
- Clínica que considera al sujeto responsable;
- Clínica que precisa un sujeto que se preste al tratamiento;
- Clínica que lleva al sujeto a subjetivar el acto (necesita sujeto que crea en el inconsciente);
- Clínica humilde que no pretende resolver todos los casos;
- Clínica que respeta la dignidad del sujeto y del acto;
Finaliza Antonio diciendo que la enseñanza ética de Freud y Lacan frente a la muerte no es la de un deber de vivir sino de un deber con el deseo.
- Guillermo Kozameh Bianco. Psicoanalista y psiquiatra con especialidad infantojuvenil.
Realiza exposición anecdótica de experiencias clínicas respecto a ideas suicidas o intentos suicidas en niñas, niños y adolescentes (NNA). Su narrativa experiencial nos descubre sus orígenes profesionales y su relacionarse a la edad de 21 años con grandes maestras y maestros, fratria Garma (Betty y Ángel), y relación con otras figuras relevantes en el psicoanálisis (Melanie Klein, Wilfred Bion, Donald Woods Winnicott).
Incide en la impronta dejada por anteriores, que, del mismo modo parental dejan legado con algunas cuestiones de cierta brutalidad en pensamiento y/o ejecución. Menciona ejemplo puesto por Ceverino acerca del suicidio logrado (no fallido) de Lacan, como acto exitoso. Salpicadura de saberes experimentados nos hace Don Guillermo, intercalando sus narrativas de casos al alcance de nosotras oyentes, en referencia al <<objeto perdido>> (melancolía), a la creencia inmortal de los jóvenes que no piensan en los riesgos (anorexia simbólica sobre la posibilidad de morirse), a los microsuicidios de repetición como gestos autolesivos agudos de leve gravedad, pudiendo esta última sucesión terminar en suicidio. Plantea Kozameh una posibilidad preventiva en hacerle falta al otro, dependencia relacional permitida como medio de continuar viviendo.
- Olga Ramos Calvo. Superviviente y activista, socióloga, terapeuta gestalt, codirectora grupos de ayuda mutua para supervivientes de la Asociación Princesa 81 Social.
La ponente distingue entre superviviente y sobreviviente. Ella es una superviviente de suicidio, una persona que ha perdido a un ser querido, en su caso, su única hija. Sobreviviente es aquella persona que no consigue quitarse la vida. A Olga Ramos desde su perspectiva de superviviente también le parece importante distinguir conceptualmente otra confusión establecida acerca de la motivación de la persona suicida. Para la ponente, la persona suicida no quiere morir, sino que quiere dejar de sufrir. Apuntilla que el sufrimiento tiene tal magnitud que las personas suicidas no ven otra salida, visión en túnel que todo les conduce en esa dirección del final del túnel, con objetivo de dejar de padecer, y en muchas ocasiones dejar de hacer sufrir a las personas a su alrededor (ejemplo: familiares). Asimismo, cuestiona el mito del problema de salud mental en las personas que se suicidan, ya que las personas suicidas no tienen porqué tener un problema de salud mental.
Ramos Calvo, divide su exposición en: a) pautas clave para tratar a personas en riesgo de suicidio ¿qué hacer y qué no hacer? (escucha activa y desahogo emocional, calidez humana, empatía, honestidad, esperanza sin promesa, compromiso y disponibilidad, análisis situacional, valoración contextual, tranquilidad profesional, ganar tiempos, acceso servicios especializados y aviso a emergencias, hablar directamente/abiertamente de sus preocupaciones y de la crisis suicida, dar importancia a su narrativa, no frivolizar, no mitos); b) intervención con los supervivientes (listado de asociaciones de supervivientes en duelo por suicidio); y c) teléfonos de interés.
Olga cuestiona las cifras actuales de suicidio, mencionando importantes sesgos disciplinares a la baja. No estamos educadas ni somos conocedoras como sociedad de signos e indicadores de riesgo (códigos y palabras clave en población juvenil en redes sociales en calidad de neolenguaje, cambios comportamentales y hábitos, conductas de cierre, acciones temerarias e imprudencias sociales, etcétera).
Quizá técnicamente parezcan obvios algunos contenidos relativos al proceso de intervención profesional y de la prevención, pero siempre es deseable y máxime en este tiempo vigente, su recuerdo, reciclaje y fijación, para evitar errores comunes en la práctica, vicios de rutina.
- Silvia García Esteban. Formadora y asesora en salud mental y discapacidad desde la experiencia en primera persona, mediadora de lectura con personas con sufrimiento psíquico, y primera socia de la AEN-PSM como profesional acompañante terapéutico y agente de apoyo entre iguales.
Empieza García Esteban con una frase de Efraín Huerta: “me parece vitalmente siniestro que los suicidas no hubieran querido seguir muriendo”. Prosigue Silvia proponiendo un cambio en el título del presente encuentro por “Los suicidio-s”, porque piensa que no podemos hablar del fenómeno como único y unívoco, sino que existen los suicidios uno por uno. Detrás de cada suicidio hay una historia, hay un contexto, y hay un dolor que jamás podremos integrar en un sólo significante que pueda abarcar a su conjunto. De este modo, tampoco podremos encontrar una forma única de paliarlo, una solución que sirva para todos, a la hora de intentar abordar este complejo acto humano, que como decía Albert Camus, es el único problema verdaderamente serio de la vida.
Silvia recomienda la lectura de Notas de suicidio, de Marc Caellas (2023): “el suicidio, de ser pensado como un acto libre en la Antigüedad pasó a ser pecado con el cristianismo, luego se convirtió en un crimen y ahora se considera una enfermedad” (p.15). Apunta la ponente que parece que en muchos ámbitos no se quiere mirar este fenómeno por fuera de un diagnóstico psiquiátrico, juzgando siempre desde una supuesta disfuncionalidad de este acto, extirpando la legitimidad del dolor para no ahondar en las causas del sufrimiento.
Otro éxito delirante más del neoliberalismo en el que vivimos sumergidas, dice García Esteban, ejemplificándolo en el mismo texto de Caellas: “Si te enfermas es porque no te alimentas bien. Si te quedas sin trabajo es porque no diste la talla. Si te suicidas es porque eres un débil mental” (Ibidem), o un enfermo mental, añade Silvia.
Desde su experiencia en primera persona, la ponente habla de que la ideación suicida puede ser -y recalca puede ser- una defensa en muchos casos, y es importante poder pensarla así. Cuando estás atravesando un momento de dolor insoportable, de intenso sufrimiento psíquico, pensar en el suicidio es abrir una ventana para atravesar esa experiencia, porque las ideas suicidas permiten pensar que en algún momento el dolor que tienes puede desaparecer. Imaginalizar un fin que te permita continuar, sentencia García Esteban.
Continúa Silvia su conferencia diciendo que el pasaje al acto es una reacción incontrolable donde se apaga el pensamiento (derecho a la ideación suicida), y el acto te toma, es vivir por un momento que puede ser efectivamente letal por fuera de la cadena significante, en un vertiginoso movimiento que puede ser tu final.
Señala García que poco se habla de la violencia de género como causa del suicidio, a pesar de que estudios en centros de acogida resultan un 80% de mujeres con estas experiencias han cometido algún intento autolítico o han pensado en cometerlo. La ponente procede a leer un duro testimonio.
Lo mismo ocurre con la violencia psiquiátrica como causa de suicidio. La ponente procede a leer un segundo testimonio con nombre y apellido, real y espantoso.
Para finalizar Silvia García Esteban comparte “no contemplemos los actos suicidas sin reflexionar sobre la sociedad terriblemente violenta en la que vivimos. No lo pensemos desde nuestros privilegios. Se puede acaso pensar algo así, sin poner encima de la mesa el terror cotidiano de la precariedad, el abismo del desamparo, la retraumatización de las víctimas o la forma de acallar las heridas de los que más daños portan. No habrá un abordaje real del suicidio sin responsabilizarnos como sociedad, sin cambios estructurales que desde lo colectivo puedan trascender también a lo individual.
Reflexiones
[…] las casas se construyen para que suban tan rápido como caen, porque la muerte está en el aire, en el mar, y en la tierra; viene a nosotros en cualquier momento […] vivimos y morimos, no podemos controlar nada más.
(Shōgun 将軍, 2024. T1:E4 Las ocho vallas).
Comenzaba esta sección con cierta atmósfera psicodinámica, huelga decir que concluyo en espacio idéntico. La jornada finaliza con algunas reflexiones psicoanalistas emitidas por espectadoras/es: “somos analistas atormentados porque el suicida se llevó los secretos a la tumba”, “entender el suicidio como solución definitiva para un problema pasajero”, “el sufrimiento es un sentimiento insoportable”, “la ayuda terapéutica es compartir el sufrimiento y demostrar que no es necesario suicidarse”, “sentido transhistórico y transestructural del suicidio juvenil como transgresión adaptativa de cuestionamiento a la sociedad y de consentimiento al grupo”. Responde a la última cuestión Ceverino Domínguez, trayéndonos nuevamente el legado de Freud cuando se refiere a su denuncia del suicidio juvenil como un verdadero índice del fracaso de la sociedad, anticipándose de alguna manera a lo que vemos en nuestros días con la epidemia de conducta suicida en la adolescencia, muy llamativa en contraposición con lo que ocurría hace quince y veinte años en las Urgencias de los hospitales. Antes era excepcional una urgencia infantojuvenil o un intento de suicidio juvenil, cuando en la actualidad se llegan a atender en orden de cuatro a cinco urgencias infantojuveniles y/o de intento de suicidio en cada hospital. Indicador de que algo marcha mal. Los adolescentes perciben que el futuro que se les ofrece es muy mezquino. Como sociedad estamos fracasando. La gente de mi generación crecimos en una época donde sentíamos que podíamos aspirar a un futuro mejor que el de nuestros padres, pero esa cadena se ha roto. Por la precariedad de la vida, por el cambio climático, los adolescentes sienten que el futuro que les dejamos es muy duro. Acting out como protesta y como llamada al otro que permite en medida un consentimiento grupal (rasgos de identificación), una acogida por iguales; Kozameh Bianco verbaliza que todos los humanos sin excepción tenemos ideas determinadas, fantasma de finitud y de calmar el dolor de existir, como dice Lacan, está en todos. De ideación al intento o pasaje al acto, hay un trecho. Del duelo de despedirse de ser niño, de su cuerpo infantil, de sus padres, … a despedirse de este mundo; García Esteban saca a colación los condicionantes sociales que tenemos en este momento: la incertidumbre y falta de expectativas, la violencia de la institución educativa, la infancia diagnosticada y medicada, falta de espacios de diálogos con NNA…, lo simbólico lo estamos destruyendo, reflejo de esta situación. Hay que hacer cambios estructurales en la sociedad, siendo contraproducente buscar la prevención en la persecución del suicidio (autoritarismo), no siendo en ocasiones los servicios de emergencia la opción más recomendable; Ramos Calvo se suma en el pensamiento de que la sociedad actual no va bien encaminada, considera que su generación lo tuvo más fácil que ahora en base al mensaje fatalista y de miedo por los medios de comunicación y políticos. Critica la inmediatez consumista y la rapidez de obtención que demanda la juventud.
Gracias sinceras Alfonso, Trinidad, Antonio, Guillermo, Olga y estimada Silvia, por arrojar luces y sombras sobre un tema tan delicado, tan difícil, tan complejo, éste de los suicidios.,
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Hidetora Ichimonji (monseñor): Estoy perdido.
Kyoami (bufón): Los seres humanos siempre estamos perdidos.
(Ran, 1985, Akira Kurosawa)
La paradoja del suicidio señalada por Antonio, como de todo lo que lo circunscribe, – apostillo yo. En rededor y subrepticiamente. Bien en concepto de determinantes sociales o no ¿cómo recursar el proyecto vital de una persona que ya no quiere <<seguir con el futuro>>? Verosímil resulta que, personas con un itinerario vital teatralizado, decidan no continuar viviendo del mismo modo grandilocuente, salir de su condena a Vivir (Ikiru, 1952). Exageración esperpéntica que no deja lugar a dudas sobre la imprevisibilidad del viviente y de su inconmensurable sufrimiento. De procrastinar la línea de vida a recursarla. Propongo.
Si en Estados Unidos se plantean la influencia de las armas en la tasa de suicido, y, como medida correctiva su retirada; en España, ¿no se podrían dispensar menos ansiolíticos, menos sedantes, menos hipnóticos, menos barbitúricos, en suma menos benzos para reducir el índice de suicidio?
No es posible vivir en el fondo del abismo, sólo en mi opinión su efímero y obscuro tránsito por el túnel previo. Las personas abrazan trágicamente su muerte, para salir de su permanencia de situación abismal. Salto al vacío, in vacuo. En la Medicina y en el Trabajo Social suelen hacerse recomendaciones, más yo no puedo dejar de insistir a las personas atendidas, que no dejen de creer en algo, “herradura que encontraron por acaso al azar de los caminos” (Unamuno, 1913, p.204), y/o en alguien, gente corriente, familia, amistades y/o profesionales, ya que cierto grado de fe, a mi parecer sujeta como hilo invisible, conector a lo que nos queda vivo dentro. “La existencia es una sumisión”, diría Sartre (1983, p.163).
Resumo e interpelo, en orden de conferencias: la importancia de conceptualización; la experiencia distinguida de Zamanillo que no permite práctica sin teoría; el valor de naturaleza testimonial de las voces silenciadas y “no-expertas”; el atormentado silencio del rendido Damir en su necesidad de encontrar un lugar seguro.
[…] en la vida cabe de todo. Incluso lo que no queremos ver
(Ardone, 2023, p.45).
Bibliografía
- Ardone, V. (2023). La decisión. Barcelona: Seix Barral.
- Caellas, M. (2023). Notas de suicidio. Buenos Aires: Interzona Editora.
- Durkheim, E. (2003). El suicidio. Akal: Madrid (original publicado en 1897).
- Lema, B. (2023). El Cuerpo de Cristo. Bilbao: Astiberri (título original Des maux à dire).
- Rulfo, J. (1983). Pedro Páramo. Barcelona: Seix Barral (original publicado en 1955).
- Sartre, J. (1983). La náusea. Obras Maestras de la Literatura Contemporánea. Barcelona: Seix Barral, S.A. (original publicado en 1946).
- Unamuno, M. (2010). Del sentimiento trágico de la vida. Colección Grandes Pensadores Españoles. Barcelona: Editorial Planeta DeAgostini, S.A. (original publicado en 1913).
Webgrafía
- El Suicidio (2024). Sección de Psicología y Agrupación Ángel Garma en colaboración con la sección de psicoanálisis de la AEN-PSM. https://www.youtube.com/watch?v=czTYdpVeWGE
- Instituto Nacional de Estadística (2022). https://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?tpx=61486
- Informe EDADES (2023). Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Ministerio de Sanidad: Madrid. https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/encuestas_EDADES.htm
- Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (2021). Informe de la Junta Internacional de Estupefacientes correspondiente a 2021 (incb.org)
Filmografía
- Kim Young-kyu (productor ejecutivo). (2020). 스위트 홈 (Sweet home). Corea del Sur
- Kurosawa A. (director). (1985). 乱 (Ran). Japón.
- Lerotić, J. (director). (2022). Sigurno mjesto. Croacia.
- McDonnell, E.L., Marks, J., Kondo, R. et. al. (productoras/es ejecutivas/os). (2024). Shōgun. Estados Unidos/Japón.
Notas a pie de página:
[1] La presente redacción “Hemos estado…” en formato de artículo sobre la jornada presencial en relación al suicidio del día 21/03/2024 en el Ateneo de Madrid, es responsabilidad del autor.
[2] La JIFE es el órgano independiente y cuasi judicial encargado de promover y supervisar el cumplimiento por parte de los gobiernos de las tres convenciones internacionales de fiscalización de drogas: la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 y la Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988. https://www.incb.org/incb/en/news/press-releases/2024/incb-maps-out-a-way-forward-for-national-health–and-evidence-based-drug-policy-and-takes-stock-of-progress-made-since-2019.html




