Valoración y resumen de las jornadas nacionales de la AEN 2017 “Sujet_s a lo social”

Los días 1, 2 y 3 de junio se celebraron las jornadas anuales de la AEN organizadas por la AMSM bajo el título “Sujet_s a los social”. Fueron 3 días muy intensos  que no dejaron indiferente a nadie. Han pasado ya unos meses, pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de hacer una valoración de las mismas y unas reflexiones que nos surgen como comité organizador.

El pensamiento crítico no abunda en el campo de la salud mental, y en la medida de lo posible, las jornadas pretenden generar espacios en los que se pueda pensar de manera crítica sobre cuestiones que son complejas y sobre las que existen posiciones muy enfrentadas. Si algo ha caracterizado las jornadas que hemos venido desarrollando en los últimos años ha sido la presencia de ponentes y contenidos que cuestionan las prácticas habituales, las teorías que las respaldan y las certezas que parecen probadas. Exploramos otros caminos, otros modos de pensar y otras posibilidades que no suelen ser mayoritarias en nuestro campo, pero que suelen coincidir en ser más respetuosas con las personas a las que atendemos y tener unos resultados más positivos y esperanzadores.

A la hora de valorar las jornadas nos hemos encontrado con una gran heterogeneidad en las opiniones, tanto las que hemos recibido en los cuestionarios de evaluación de los asistentes, las de las redes sociales, las informales que hemos recibido las personas que estamos en la junta directiva y las que hemos compartido entre nosotros a la hora de hacer nuestra propia valoración. Consideramos muy positivo que no haya homogeneidad y que las valoraciones sean muy diversas. Dentro de la propia junta, cada persona ha vivido y percibido las jornadas de manera distinta, no existiendo coincidencia a la hora de señalar los aspectos positivos y negativos, llegando incluso a existir contradicciones en las cuestiones que cada uno valoramos como positivas, algo que también ha ocurrido entre los comentarios que hemos ido recibiendo a través de distintos canales de comunicación.

Sin querer ser autocomplacientes, nos parece muy positivo que esto sea así, y en esto sí que coincidimos. Si queremos organizar jornadas con un espíritu crítico, que den cabida a experiencias que cuestionan la ortodoxia y a las que asistan personas con espíritu crítico, no podemos esperar una valoración homogénea, ya que no sería coherente. Pensamos que existen pocos espacios de estas características y por eso creemos muy necesario mantenerlos, pero al mismo tiempo intentar mejorarlos. Nos consta que existe gente molesta por una cosa y la contraria, y nos gustaría que tanto unos como otros siguierais acudiendo y participando en nuestras jornadas, pues pensamos que de la diversidad aprendemos todos. Hemos recibido críticas por la falta de tiempo en algunos debates así como por el excesivo tiempo de los debates que resta tiempo a los ponentes, por el excesivo peso en las intervenciones de las personas con experiencia en primera persona así como por la falta de tiempo para escuchar más testimonios en primera persona, y así con otras cuestiones que nos parecen interesantes y a las que obviamente no podemos satisfacer con los cambios que realicemos porque siempre habrá gente que estará descontenta. Por eso os animamos a que sigáis acudiendo, participando y criticando, porque eso nos hace pensar y repensar lo que hacemos y nos vacuna contra el pensamiento único que tanto daño hace.

Tanto los colectivos profesionales como los colectivos activistas por suerte no son homogéneos, y esperamos que esto siga siendo así por mucho tiempo. Existen distintas sensibilidades, opiniones y posicionamientos, que enriquecen los colectivos y hacen que podamos pensar por qué compañeros con los que compartimos muchos planteamientos tienen una visión completamente opuesta a nosotros en algunas cuestiones. Creemos que es bueno escuchar las opiniones de los distintos colectivos, así como las voces disidentes dentro de los mismos, pues aunque esto genere incomodidad o pueda dificultar el debate en algunos momentos, puede añadir matices a planteamientos que muchas veces se dan en términos de blanco/negro. Pensamos que los matices son necesarios para generar cambios y no polarizar los debates, y aunque en ocasiones pueden parecer excusas para que nada cambie e incluso pueden serlo, otras veces pueden ser fundamentales precisamente para que se produzcan cambios.

No somos muy partidarios de protocolos, manuales, ni cuadernos de instrucciones que nos digan cómo actuar en cada situación, ya que pensamos que aunque aportan seguridad a los profesionales se adaptan bastante mal a las particularidades de cada persona que atendemos. Aunque recibimos críticas sobre la falta de aplicabilidad en la práctica diaria de los contenidos que se tratan en las jornadas, creemos que precisamente pensar, debatir y reflexionar en colectivo es una buena forma de adquirir conocimientos que luego podremos utilizar en nuestro día a día. Los profesionales estamos poco acostumbrados a este tipo de aprendizajes más experienciales y menos intelectuales.

Valoramos de manera especialmente positiva la presencia cada vez mayor de gente joven en nuestras jornadas, residentes, estudiantes y profesionales en formación, ya que en esos momentos iniciales somos más flexibles y tenemos una mayor apertura a otros discursos y perspectivas. Es importante poder tener acceso a planteamientos y voces críticas que no siempre están presentes en los programas de formación, y poder compartir espacios con otros profesionales y personas diagnosticadas fuera de los lugares habituales de trabajo. Entendemos que en ocasiones, escuchar experiencias tan diversas y a veces contradictorias puede sumir a la persona en formación en un mar de dudas y generar cierta inseguridad a corto plazo. Sin embargo, pensamos que para poder ejercer nuestras profesiones de una manera respetuosa con las personas que atendemos y con un compromiso social que se mantenga en el tiempo, es necesario pasar por momentos de “crisis profesional”.

Nos parece muy importante que existan espacios compartidos entre profesionales y personas diagnosticadas, pero no podemos negar que todavía estamos lejos de conseguir una mayor naturalidad en los mismos y queda mucho camino por andar. Vamos a seguir apostando por fomentar este tipo de espacios, especialmente en nuestras jornadas, pero hemos comprobado que también existe una necesidad por parte de los profesionales de tener espacios propios en los que poder trabajar las relaciones de poder y nuestro rol que tanto está cambiando en los últimos tiempos. Sabemos que no es un tema fácil porque partimos de una relación desigual, pero somos conscientes que el futuro pasa por compartir espacios y reivindicaciones, asumiendo que no coincidiremos en todas, pero sí en muchas de ellas. El conocimiento y el contacto mutuo en espacios fuera de las consultas pueden ayudar a que lo que pasa dentro de ellas mejore.

El feminismo y la perspectiva de género han tenido una presencia en las jornadas que ha resultado muy enriquecedora aportando una visión muy necesaria y muy poco presente en nuestro campo. Si queremos cambiar las prácticas en salud mental es indudable que la perspectiva de género tiene que estar presente, por lo que seguiremos trabajando en esta línea. Intentamos revertir la paradoja de que en un campo en el que trabajan mayoritariamente mujeres, su presencia como ponentes en jornadas científicas o en cargos de responsabilidad sea muy inferior a la de los hombres. Nos queda mucho que mejorar pero estamos en ello.

De todas las críticas que hemos recibido, la única que ha sido compartida y en la que ha habido consenso es la que se refiere al lugar de celebración de las jornadas. Queremos pediros disculpas por la incomodidad y el calor excesivo que tuvisteis que soportar durante las mismas, pero hubo problemas que escaparon a nuestro control y solo pudimos lamentarnos por ello, como el hecho de que justo esos días se estropeara el aire acondicionado y no pudiera solucionarse. Considerando que asistieron más de 400 personas, y necesitando contar con varias salas de manera simultánea, elegimos un espacio que se adecuara a estas necesidades, siendo conscientes que la disposición del lugar no favorecía precisamente el debate. Consideramos importante que cuanta más gente pueda participar y compartir mejor. La asistencia a nuestras jornadas se está incrementando en los últimos años, algo muy positivo, que trae consigo algunas “incomodidades” que intentaremos mejorar en el futuro.

El campo de la salud mental es muy heterogéneo. Las experiencias de las personas, sean usuarias de los recursos o trabajadoras de los mismos, también lo son. Por eso pensamos que es bueno tener una visión más colectiva de las cuestiones que se plantean y no quedarnos solo en cuestiones individuales que suelen generar respuestas defensivas y debates muy enconados. En este sentido, por mucho que a muchos profesionales que intentamos ser respetuosos con las personas que atendemos nos duelan algunas críticas por parte de los colectivos activistas, tenemos que reconocer que esas críticas se basan en experiencias y vivencias reales que por desgracia no son marginales o excepcionales.

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