Colaboraciones: Violencia de género: Nivel de conocimiento y actitudes en población que consulta en servicios de salud mental y en profesionales sanitarios. Boletín nº 37 (otoño 2014)

VIOLENCIA DE GÉNERO: NIVEL DE CONOCIMIENTO Y ACTITUDES EN POBLACIÓN QUE CONSULTA EN SERVICIOS DE SALUD MENTAL Y EN PROFESIONALES SANITARIOS

AUTORES: Paula García Jorge 1; Laura Moreno Fernández 2; Sandra Muñoz Sánchez 3; Laura Portabales Barreiro 4; Cristina Polo Usaola 5; Marisa López Gironés 6 ; Marta Magán López 7

1 Residente de Psiquiatría, Hospital Ramón y Cajal; 2 Residente de Psiquiatría, Hospital Ramón y Cajal; 3 Residente de Psiquiatría; Hospital Rodríguez Lafora; 4 Residente de Psicología Clínica, Hospital Ramón y Cajal; 5 Médico Psiquiatra Centro de Salud Mental de Hortaleza; 6 Psicóloga clínica Centro de Salud Mental de Hortaleza; 7 Auxiliar de Enfermería Centro de Salud Mental de Hortaleza.

RESUMEN

A través del presente trabajo hemos querido aproximarnos al conocimiento y actitudes sobre temas relativos a la violencia de género (VG) en la población. A pesar de que la introducción de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de protección Integral contra la VG1 supuso un aumento en la visibilización de la VG en la población general y de la formación en profesionales sanitarios, diferentes trabajos muestran que en los últimos años se están desarrollando nuevas formas de sexismo a partir creencias falsas (mitos y neomitos), sostenidas de forma amplia que pretenden minimizar el problema de la VG2 Otros artículos han constatado porcentajes bajos en cuanto a conocimientos sobre VG entre los profesionales de la salud y entre población general.

Metodología: Durante un periodo de tres meses se aplicó un cuestionario autoadministrado con un total de 17 preguntas protocolizadas a las personas que acudieron a Servicios de Salud Mental como pacientes y como acompañantes y a profesionales sanitarios a fin de conocer los conocimientos y actitudes sobre VG. En el protocolo se incluyeron dos preguntas de la versión corta del WAST (test de cribado para detección de VG). Los resultados muestran que en la mayoría de las cuestiones evaluadas, los conocimientos y opiniones sobre el tema no difieren de forma significativa entre pacientes, población general y profesionales sanitarios. El test de cribado WAST mostró resultados similares entre las profesionales y el resto de mujeres encuestadas.

Palabras clave: Violencia de género, WAST, conocimientos VG, mitos VG.

ABSTRACT

Through this work we want to approach to the knowledge and attitudes on issues related to gender-based violence (GBV) among people. Although the introduction of the Organic Law 1/2004 on Comprehensive protection VG1 was an increase of visibility of the VG in general population and health professionals training, different studies show that in recent years new forms of sexism are developing from false beliefs (myths and neomyths) held broadly that intend to minimize VG problem2. Other studies have found low percentages in knowledge on GBV among health professionals and among general population.

Methods: During a period of three months, a self-administered test of 17 questions was applied per protocol to people attending Mental Health Services, patients and companions, and to health professionals in order to learn the knowledge and attitudes about GBV. Two questions from the short version of WAST (screening test for detection of VG) were included in the protocol. The results show that most of the issues evaluated, knowledge and opinions on the subject did not differ significantly between patients, general population and health professionals. The WAST screening test showed similar results in professional women and the rest of women surveyed.

Key words: Gender violence, WAST, Knowledge GV, myths GV.

INTRODUCCIÓN

Desde hace varias décadas en España se ha producido una visibilización social significativa de la violencia de género que ha incluido campañas de información y concienciación a la población general, a raíz fundamentalmente de la implantación de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género1.

Se ha observado en múltiples estudios que las creencias y actitudes más tolerantes constituyen uno de los factores de riesgo socioculturales de mayor peso para que ocurra esta forma de maltrato2,3. Es por ello especialmente preocupante la llamada de atención que están realizando algunos autores4 en relación con el surgimiento de nuevos modelos de machismo entre los que se encuentran la idea de que están proliferando las denuncias falsas, que las leyes criminalizan a los hombres y que se está sobredimensionando la importancia de la violencia de género.

A pesar de que desde 1996 la OMS considera la VG como un problema de salud pública, algunos estudios recientes en nuestro medio, muestran que hasta un 20% de profesionales de la Salud Mental no lo consideran como tal. Este mismo estudio indica que aunque el 95% de los profesionales considera importante el tener un protocolo de actuación en los casos de VG, sólo un 19% lo conocen dentro de su centro de trabajo y tan sólo el 13% lo han aplicado alguna vez4.

Datos como los presentes nos llevan a considerar la importancia de conocer la formación que tienen los y las profesionales de la salud y la población general en el ámbito de la Violencia de Género a través de revisar mitos, creencias y actitudes en esta forma de violencia2. Los datos encontrados en la literatura y los obtenidos en nuestro estudio pueden ayudarnos a planificar estrategias de actuación en pro de mejorar la prevención y el abordaje de estos casos.

OBJETIVO Y METODO:

El objetivo del presente trabajo es aproximarnos al conocimiento y actitudes sobre la violencia de género que tienen las personas que acuden a Servicios de Salud Mental y los y las profesionales sanitarios. Para ello, la semana coincidente con la conmemoración anual del Día Contra Violencia de Género (25 de noviembre) se diseñó un cuestionario autoadministrado, compuesto por un total de 17 preguntas protocolizadas referidas a diversos aspectos relacionados con dicha cuestión:

-5 preguntas evaluaban conocimiento de conceptos y de recursos en relación con la violencia de género y doméstica. (Estas preguntas se basaron en un cuestionario usado en población consultante de Atención Primaria)5 .

-10 preguntas evaluaban grado de acuerdo o desacuerdo con diversos mitos relacionados con la violencia de género (mitos sobre la marginalidad, sobre maltratadores, mujeres maltratadas y neomitos) (Basados con modificaciones en clasificación de mitos de Bosch y Ferrer, 2012)2.

-Cuestionario WAST. (Woman abuse screening tool) Se trata de un cuestionario de 2 preguntas que ha sido validado para su uso como cribado en Atención Primaria en población española. La forma de puntuar en versión española consistió en dar una puntuación de 1 a todas las respuestas positivas (alguna o mucha tensión y alguna o mucha dificultad) y una puntuación de 0 a todas las respuestas negativas. La puntuación final oscila entre 0 y 2, considerándose 2 como resultado positivo en el cribado6.

-Datos sociodemográficos: edad, sexo, nivel de estudios, estado civil y situación laboral

Este cuestionario se aplicó a pacientes, acompañantes y profesionales que acudieron al Centro de Salud Mental (CSM). Dicho cuestionario fue además administrado con posterioridad a otros profesionales de la salud en el ámbito hospitalario . Para el análisis de los resultados se usó el programa SPSS versión 16.0.

RESULTADOS:

Se cumplimentaron un total de 207 encuestas. Analizando los datos sociodemográficos de la muestra, encontramos que el 59,6% de los encuestados fueron pacientes y acompañantes del CSM de Hortaleza (grupo no profesionales) y el 38,8% fueron profesionales de salud de los hospitales Rodríguez Lafora y Ramón y Cajal (grupo profesionales). Un 62% fueron mujeres, un 38% hombres, siendo la media de edad de 43 años. El rango de edad osciló entre los 17 y los 80 años. Un 83,5% tenían estudios secundarios, títulos medios o superiores, mientras que el 13,4% realizaron estudios primarios. El 61,9% estaban activos laboralmente en el momento de realizar la encuesta, un 14,2% estaban en paro y el 10,7% estaban jubilados. Haciendo referencia al estado civil, un 49,7% estaban casados, 38,7% solteros, 9,4% separados, 1,6% viudos. (Tabla 1).

De acuerdo con la definición de la ONU sobre Violencia de Género (definición que más tarde acuñaría la OMS) en la que se describe la VG como aquella violencia ejercida por el hombre hacia la mujer por el hecho de ser mujer, fue la opción que respondieron un 21% de los encuestados, mientras que un 76% contestaron que era aquella ejercida indistintamente por el hombre o la mujer. No se encontraron diferencias significativas al analizar la muestra entre el grupo de profesionales y no profesionales, así como tampoco al dividirla por sexo. (Tabla 2 y 3)

Ante la pregunta con respuesta múltiple sobre qué situaciones se corresponden con Violencia de Género, un 23% marcaron de forma única la cohibición de la libertad de la pareja dejando sin marcar opciones como lesión física, lesión psicológica o mantener relaciones sexuales en contra de la voluntad de la pareja. Un 57 % optó por la respuesta múltiple.

La mitad de los encuestados conocían a alguna mujer en su entorno que hubiera sufrido algún episodio de violencia de género por parte de su pareja o expareja. Analizando por sexo y de forma significativa, alrededor del 60 % de los hombres no conocían ningún caso de VG, en contraste con el 60% de las mujeres que sí tenían conocimiento de ello. No encontramos diferencias significativas al comparar entre profesionales y no profesionales (Tabla 2 y 3).

Un 55% de las personas encuestadas no conocían ninguna institución a la que acudir. En el grupo de los no profesionales un 40% conocían institución frente a un 55% de los profesionales, no siendo significativa la diferencia. Entre hombres y mujeres no hubo diferencias significativas. (Tabla 2 y 3)

Un 19% se mostraron de acuerdo con que la mayoría de los hombres que agreden a sus mujeres lo hacen bajo los efectos del alcohol u otra droga, o bien porque padecen una enfermedad mental, no habiendo diferencias significativas dividiéndolos por sexo ni por profesionales y no profesionales. (Tabla 2 y 3).

El 76% mostraron su desacuerdo con que la mayoría de mujeres maltratadas pertenecen a un nivel social, económico y cultural bajo.

Un 70% se mostraron en desacuerdo con que la mayor parte de las denuncias por Violencia de Género son falsas. No hubo diferencias entre mujeres y hombres tampoco entre profesionales y no profesionales, que contestaron en todos los casos de forma mayoritaria su desacuerdo con la dicha aserción. (Tabla 2 y 3).

El 47% se mostraron en desacuerdo con que las leyes perjudican más a los hombres en materia de VG. De forma estadísticamente significativa tan sólo el 30% de los hombres se mostraron en desacuerdo, frente a un 57% de las mujeres. No se encontraron diferencias entre el grupo de profesionales y no profesionales. (Tabla 2 y 3).

El 26% de la muestra indicó que el machismo y el feminismo se corresponden con fenómenos similares. Entre las mujeres, un 64% respondieron que se trata de fenómenos diferentes, mientras que sólo un 35 % de los hombres notificaron la diferencia, siendo estadísticamente significativos dichos resultados. No hubo diferencias significativas entre profesionales y no profesionales. (Tabla 2 y 3).

Utilizando el WAST como instrumento de cribado para posibles casos de VG encontramos que alrededor de un 20% de las mujeres dieron positivo, siendo este porcentaje el mismo si analizamos la muestra acotada a mujeres profesionales.

INFORMACIÓN SOCIODEMOGRÁFICA

Sexo

Mujer 62%

Hombre 38%

Edad

[17-80] ; media 43 años;

Asiste como

Centro asistencial

Paciente

42,1%

CMS Hortaleza

71%

Acompañante

17,5%

Hospital Ramón

Y Cajal

24,4%%

Profesional

de la Salud

38,8%

Hospital Rodíguez Lafora

4,4%

Otros

0,1%

NS/NC

1,1%

Nivel de estudios

Sin estudios

Lee y escribe

3%

Estudios primarios

13,4%

Estudios secundarios 25,8%

Titulados medios

Y superiores

57,7%

Otros

0,5%

Estado Civil

Situación laboral

Soltero/a

38,7%

Activo

61,9%

Casado/a

49,7%

Paro

14,2%

Separado/a Viudo

9,4% 1,6%

Jubilado

10,7%

NS/NC

0,5%

Otros

13,2%

(TABLA 1) Datos sociodemográficos de la muestra.

MUJERES

HOMBRES

¿Diferencia significativa? (p>0,05)

Definición OMS VG

20%

25%

NO

Conocimiento caso VG

59%

37%

Conocimiento Institución

44%

45%

NO

Acuerdo con: “Agresiones justificadas por alcohol, drogas, enf. Mental”

20%

21%

NO

Desacuerdo con: “ La mayor parte de las denuncias son falsas”

69%

69%

NO

Desacuerdo con: “ Leyes perjudican más a los hombres”

57%

30%

Acuerdo con: “Feminismo y machismo se corresponden a fenómenos comunes”

18%

37%

 

NO PROFESIONALES

PROFESIONALES

¿Diferencia significativa? (p>0,05)

Definición OMS VG

22%

24%

NO

Conocimiento caso VG

49%

55%

NO

Conocimiento Institición

40%

55%

NO

Acuerdo con: “Agresiones justificadas alcohol, drogas, enf. Mental”

26%

7%

Desacuerdo con: “ La mayor parte de las denuncias son falsas”

68%

72%

NO

Desacuerdo con: “ Leyes perjudican más a los hombres”

44%

55%

NO

Acuerdo con: “Feminismo y machismo se corresponden a fenómenos comunes”

28%

23%

NO

(TABLA 2). Resultados al dividir la muestra entre mujeres y hombres.

(TABLA 3) . Resultados al dividir la muestra entre no profesionales y profesionales.

DISCUSIÓN:

Con el presente estudio hemos pretendido aproximarnos al conocimiento y opiniones que se tiene actualmente sobre diversos aspectos de la Violencia de Género, señalando las diferencias existentes entre mujeres y hombres, así como entre profesionales y no profesionales. Hemos comparado los hallazgos que nos parecen más interesantes en nuestro trabajo con aquellos publicados con anterioridad por otros autores.

La mayor parte de los participantes, un 76%, se mostraron en desacuerdo con la afirmación de que la VG ocurra con mayor frecuencia en clases sociales bajas. Como podemos observar en multitud de estudios la violencia de género es universal, ocurre en países de todo el mundo, independientemente de su situación económica, su nivel de desarrollo, su situación geográfica, su régimen político, etc. 2,7,8,9,10,11.

Un dato a destacar es que sólo un 21% de nuestros encuestados respondieron de acuerdo a la definición de la OMS sobre violencia de género como aquella ejercida del hombre a la mujer por el hecho de ser mujer, dato que se corresponde con un estudio realizado en Atención Primaria9, donde sólo el 18% respondió de la misma forma. Asimismo un 90% contestaron que la violencia doméstica era aquella que tenía lugar en el hogar indistintamente por el hombre o por la mujer, al igual que en el estudio citado anteriormente donde contestaron de esta forma el 92% de los encuestados. En estos aspectos no se encontraron diferencias entre profesionales y no profesionales ni por sexos.

Otros estudios realizados sobre el nivel de conocimientos sobre VG en el ámbito universitario6 obtuvieron diferencias de resultados por sexo, encontrando que los varones y aquellos estudiantes que no habían recibido formación específica acerca de temas específicos de VG mostraban actitudes más tolerantes hacia este tipo de violencia. Estos hallazgos muestran que es necesario incluir en los programas formativos temas de género e igualdad en las carreras universitarias (como ya se sugiere en la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género LO 1/2004 de 28 de diciembre), incidiendo en la formación en este campo entre los hombres donde se han percibido mayores niveles de aceptación del estereotipo tradicional y de la misoginia, de la culpabilización de las mujeres víctimas del maltrato y la desculpabilización del maltratador con un elevado grado de tolerabilidad hacia la violencia para solucionar los conflictos. Centrándonos en las carreras sanitarias, pensamos que asignaturas en materia de VG deberían tener carácter obligatorio , ya que todo profesional sanitario entrará en contacto con mujeres en situación de maltrato a lo largo de su carrera profesional. En el ámbito de la Salud Mental hay ejemplos recientes que muestran que sigue siendo necesaria la formación en este campo. Así, en una encuesta realizada en 322 profesionales de Salud Mental en Baleares se encontró que para un 19% de participantes la violencia de género no se consideró un problema de salud. Un 8,3% de psiquiatras varones lo consideraban poco o nada importante y un 37% referían no conocer ningún caso en su experiencia profesional12. Los colegios e institutos puede ser otro objetivo de formación ya que es un colectivo vulnerable, donde empiezan a formarse las primeras relaciones de pareja.

En nuestro estudio hemos observado diferencias significativas en el conocimiento de casos de VG entre hombres y mujeres, observándose que las mujeres conocían con más frecuencia casos de VG (59% frente al 37% en los hombres). Creemos que este hecho puede relacionarse con que probablemente cuando una mujer es víctima de VG tenga más facilidad para relatarlo a otra mujer que a un hombre. Es llamativa la no existencia de diferencias entre profesionales y no profesionales en relación a casos de VG, lo cual indica que no es una cuestión que se explore en las consultas sanitarias de manera sistemática.

Resulta preocupante que sólo un 55% de los encuestados conocieran instituciones a las que acudir en caso de conocer un caso de VG, siendo alarmante que este mismo porcentaje (55%) se registrara entre los profesionales de la Salud. Si tenemos en cuenta que la mayor parte de las mujeres acuden a los servicios de salud en algún momento de su vida, ya que por el hecho de mantener una situación de maltrato presentan mayores morbimortalidades, consideramos necesario que los profesionales sanitarios tengan una formación adecuada sobre la violencia de género, para de esta forma conseguir identificar posibles casos y orientarlos a recursos adecuados. Se estima que sólo un 15 % de los casos se diagnostica como tal, como se ha nombrado ya en otros estudios13. Debemos conocer teléfonos que contacten con instituciones, que informen debidamente a estas mujeres, como son el teléfono nacional para victimas de VG (016), instituto de la mujer (914 52 85 00) o incluso el de emergencias (112).

Sobre la justificación de las agresiones de la pareja por el consumo de alcohol, se encontraron diferencias entre profesionales y no profesionales, encontrándose que el grupo de los no profesionales eran más tolerantes con esta creencia en la que gran parte de los encuestados justifican situaciones de VG por el consumo de alcohol y otros tóxicos. Algunos estudios meta-analíticos muestran una asociación significativa pero moderada entre uso/abuso de alcohol y agresión hacia la pareja14. El consumo abusivo de alcohol y drogas estaría presente en el 50% de los casos de violencia de género a escala mundial, oscilando las cifras entre un 8 y un 97% según el estudio que se realice10. No obstante no hay datos que puedan aprobar una relación causal entre el alcohol y la VG, quedándose el consumo de etanol como un factor coyuntural y asociado en el ejercicio de este tipo de violencia.

Estos datos hacen referencia a lo que actualmente se conocen como “neomitos” o falsas creencias, en las cuales se expone, por ejemplo, que las leyes criminalizan considerando violencia de género lo que son conflictos normales en las relaciones entre hombres y mujeres; también hablan de la supuesta proliferación de denuncias falsas o de la consideración de los hombres como verdaderas víctimas del sistema4. A pesar de la polémica suscitada en torno a estas cuestiones por los medios de comunicación, en las publicaciones científicas encontramos ejemplos que no apoyan lo relatado. Así, el Grupo de Expertos y Expertas en Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial publicó en 2009 el análisis de 530 sentencias penales dictadas en España por violencia de género de las cuales solo 1 (el 0,19%) se refería a un supuesto que podría encuadrarse como denuncia falsa. Para una información más completa al respecto puede consultarse la Base de Datos del Secretario General sobre Violencia contra la Mujer de la ONU (http://webapps01.un.org/ vawdatabase/home.action), que recoge tanto datos y cifras como legislación y buenas prácticas sobre violencia de género en los diferentes países.

Introdujimos el WAST como instrumento de cribado para detectar posibles casos de VG entre las mujeres encuestadas, resultando positivo en un 20 %. No se encontraron diferencias entre mujeres profesionales y las pacientes y acompañantes en los resultados de dicha prueba. Los resultados de este instrumento en otras poblaciones observamos que son muy variados. Así, en un estudio realizado en mujeres que acudieron a Atención primaria se obtuvo un resultado positivo para un 12% de mujeres encuestadas 5; en otros trabajos el porcentaje fue 33,8% 6. Estas diferencias obligan a tener prudencia en la valoración del test. Se ha encontrado que aunque el instrumento tiene una sensibilidad del 91%, la especificidad alcanza el 76% encontrándonos por esta causa un porcentaje no desdeñable de falsos positivos. Plázaola-Castaño y Ruiz-Pérez (2008) autoras de la validación de este instrumento en población española, refieren que el uso de instrumentos fiables y válidos como es el WAST, no es la única forma de realizar una detección precoz, y apuntan a una descripción consensuada de signos y síntomas ante los cuales los profesionales deben estar alerta. En nuestro medio, existen centros de Atención Primaria donde se está haciendo uso de este instrumento de cribado, aplicando posteriormente a las mujeres que dan positivo un protocolo más específico para detectar casos de VG.

CONCLUSIONES:

A pesar del avance realizado en cuestiones de VG desde la última década donde se percibe una mayor protección a estas mujeres, se han generado nuevas dificultades en el mantenimiento de este avance como el surgimiento de nuevos mitos que infravaloran la dimensión de esta forma de violencia, evidenciándose a día de hoy un déficit de formación en la materia entre la población general y los profesionales sanitarios, siendo en este último grupo especialmente preocupante la escasez de conocimientos.

La VG es un problema de salud pública, y dada la comorbilidad en relación con múltiples patologías médicas que presentan estas mujeres, la mayor parte de ellas acudirán a los servicios sanitarios en algún momento de su vida, por lo que parece de imperiosa necesidad la formación de los profesionales en esta materia con el fin de mejorar la asistencia a estas mujeres así como mejorar las intervenciones preventivas.

ANEXO

Cuestionario autoaplicado 17 preguntas:

1. ¿Qué se entiende por violencia de género? (Seleccione SOLO UNA opción)

  1. Aquella ejercida por el hombre sobre la mujer; por el hecho de ser mujer.

  2. Aquella ejercida por la mujer sobre el hombre.

  3. Aquella ejercida indistintamente por el hombre o la mujer, pero en el ámbito de la pareja.

  4. No sabe / no contesta

  1. ¿Y por violencia doméstica? (Seleccione SOLO UNA opción)

  1. Aquella que ocurre en el hogar, ejercida por el hombre sobre la mujer.

  2. Aquella ocurrida en el hogar, ejercida por la mujer sobre el hombre.

3. Aquella que ocurre en el hogar indistintamente por cualquiera de las personas que conviven

4. No sabe / no contesta

  1. ¿Cuál de estas situaciones cree que corresponden a violencia de género? (Seleccione tantas respuestas como crea adecuadas).

1. Aquella violencia que implica la realización de lesión física

2. Aquella violencia que conlleva lesiones psicológicas

3. Aquella que conlleva la cohibición de libertad de la pareja

4. Relaciones sexuales en contra de la voluntad de la persona

5. No sabe / no contesta

4. ¿Conoce a alguna mujer en su entorno que haya sufrido algún episodio de violencia por parte de su pareja o expareja? (Seleccione SOLO UNA opción)

1. Sí.

2. No.

5. ¿Conoce alguna institución a la que se puede acudir en caso de violencia de género? (En caso afirmativo indique cual)

1. Sí.

2. No

Por favor, indique su GRADO DE ACUERDO O DESACUERDO con las siguientes cuestiones: elija sólo una alternativa.

De acuerdo

Ni de acuerdo ni en desacuerdo

En

desacuerdo

No sabe

No contesta

La violencia en la pareja es un asunto privado. Si no se nos pide no debemos intervenir.

La mayoría de los hombres que agreden a sus parejas lo hacen porque consumen alcohol y/o drogas y/o tienen una enfermedad mental.

La mayoría de mujeres maltratadas pertenecen a un nivel social, económico y cultural bajo.

La mayoría de las mujeres maltratadas por su pareja no rompen la relación porque no quieren.

En la actualidad la mayoría de las agresiones en la pareja ocurren porque las mujeres se han vuelto excesivamente exigentes.

En el caso de parejas con hijos e hijas en las que hay violencia de género es mejor mantener la relación

La mayor parte de las denuncias por violencia de género son falsas.

En la actualidad la sociedad y las leyes perjudican claramente a los hombres

El feminismo y el machismo se corresponden con fenómenos similares

Se está exagerando en los medios de comunicación la importancia de la violencia de género.

Para personas que tengan pareja

1. En general, ¿cómo describiría usted su relación con su pareja?

A. Mucha tensión B. Alguna tensión C. Sin tensión

2. Usted y su pareja resuelven sus discusiones con:

A. Mucha dificultad B. Alguna dificultad C. Sin dificultad

No procede (personas sin pareja) ____

Asiste: Paciente ____ Acompañante ____ Profesional____

Centro asistencial: ________

Edad _____ Sexo ______________

Estado Civil: Soltero/a ____ Casado/a ____ Separado/a ____ Viudo/a ____

Nivel de estudios: Sin estudios ____ Lee y escribe ____ Primarios ____ Secundarios____ Titulados/as medios y superiores____

Situación laboral: Activo__ Parado__ Jubilado__ Otros__

BIBLIOGRAFÍA:

1 «BOE» núm. 313, de 29 de diciembre de 2004, páginas 42166 a 42197 (32 págs.).

2 Bosch-Fiol E, A.Ferrer-Pérez V. Nuevo mapa de los mitos sobre la violencia de género en el siglo XXI. Psicothema 2012. Vol. 24, nº 4, pp. 548-554.

3 Ferrer V.A. Bosch E. y col. La violencia contra las mujeres en la pareja: creencias y actitudes en estudiantes universitarios/as. Psicothema 2006; 18(3): 359-336.

4 Lorente, M. (2009). Los nuevos hombres nuevos. Barcelona: Destino.

5 González Lozoya I. Serrano Martínez A y col. Conocimientos sobre violencia de género de la población que consulta en Atención Primaria. Aten Primaria. 2011;43(9):459—464

6 Plazaola-Castaño J. Ruíz- Pérez I y col. Validación de la versión corta del Woman Abuse Screening Tool para su uso en atención primaria en España. Escuela andaluza de Salud Pública y CIBER Epidemiología y Salud Pública, Hospital universitario Virgen de las Nieves, Granada, 2008.

7 Carlshamre, M. (2005). Informe sobre la situación actual en la lucha contra la violencia ejercida contra las mujeres y futuras acciones (2004/2220(INI)). Parlamento Europeo A6-0404/2005. Recuperado el 22-11-2011 de http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type= REPORT&reference=A6-2005-0404&language=ES..

8 Heise, L.L., y García-Moreno, C. (2003). La violencia en la pareja. En E.G. Krug, L.L. Dahlberg, K.A. Mercy, A.B. Zwi y R. Lozano (Eds.), Informe Mundial sobre Violencia y Salud (pp. 97-131). Washington. DC: Organización Panamericana de la Salud (Orig. OMS, 2002).

9 Keltosova, O. (2002). Domestic violence. Doc. 9525. Report Committee

on Equal Opportunities for Women and Men. Council of Europe. Recuperado el 22-11-2011 de http://assembly.coe.int/Main.asp?link=

http://assembly.coe.int//Documents/WorkingDocs/doc02/EDOC9525. htm.

10 Sanmartín, J., Iborra, I., García, Y., y Martínez, P. (2010). III Informe Internacional Violencia contra las Mujeres en las Relaciones de Pareja. Estadísticas y legislación. Valencia: Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia.

11 Méndez, R. (2010). El SAP en su repercusión social. En A. Escudero,

D. González, R. Méndez, C. Naredo, E. Pleguezuelos y S. Vaccaro,

Informe del Grupo de Trabajo de Investigación sobre el Supuesto

Síndrome de Alienación Parental (pp. 76-94). Madrid: Ministerio de

Igualdad.

12 Evaluación de la atención sanitaria especializada en Baleares ante la violencia de género. Gobern de les Iles Balears. Conselleria de Sanit e Consum, 2010. Disponible en: http://www.aen.es/index.php?option=com_docman&task=cat_view&gid=424.

13 Siendones Castillo R. Perea-Milla López E y col. Violencia doméstica y profesionales sanitarios: conocimientos, opiniones y barreras para la infradetección. Servicio de cuidados críticos, Hospital Comarcal Costa Del Sol, 2002.

14 Foran HM, O´Leary KD. El alcohol y la violencia en la pareja: una revisión meta-analítica. Clin Psychol Rev. 2008 Oct; 28 (7): 122.

15 Heise L.L, García Moreno C. La violencia en la pareja. En E.G. Krug y col. (ed): Informe mundial sobre violencia y salud (pág. 97-131) Organización Panamericana de la Salud. Washington, 2003.

16 Pérez Fernández F., Bernabé Cárdaba B. Las denuncias falsas en casos de violencia de género ¿mito o realidad?. Anuario de asesoría jurídica. Vol 22, 2012-Págs. 37-46.

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