Pertenece a unas jornadas “JORNADA PSIQUIATRÍAS CRITICAS, SALUD MENTAL ALTERNATIVA: EL PAPEL DE LAS PUBLICACIONES EN TIEMPOS DE CRISIS” en Salón de Actos del Centro de Ciencias Humanas y Sociales-CSIC, Madrid, 28 Octubre, en 2015.
Publicado en marzo de 2024 en vientosur.info.
De qué me piden hablar y qué puedo decir
Me ha pasado como a mi predecesor en el turno de palabra de esta mesa Fernando Colina. El título de esta charla me vino dado por la organización. Y su lectura me dejó un poco estupefacto. Tuve que detenerme a pensar qué me sugería. Después de pensarlo un rato me vinieron a la cabeza una colección de episodios que se sucedían como las cuentas de un collar. O como un rosario. Y, enseguida me di cuenta de que la cuerda que las ensartaba todas era Manuel Desviat. Manolo no estaba sólo en esto. De un modo más tenue unas veces y menos otras, Fernando Colina era también uno de los hilos de esta cuerda.
Fuente: vientosur.info
Me pareció que me iba resultar más fácil contar la historia siguiendo el hilo. Y al hacerlo me di cuenta que seguir el hilo me llevaba más lejos de lo que había imaginado en un principio. Manuel Desviat ha sido una presencia constante en mi vida profesional. Pero resulta que yo no conocí a Manolo en mi vida profesional. Lo conocí antes. Y creo que lo que conocí antes ayudará – al menos a mí me ayuda – a comprender la historia que sugiere el título de esta intervención. Y por eso la voy a compartir con vosotros.
Antes de la profesión pero ya sobre publicaciones
Conocía Manolo, antes de entrar en el mundo de la salud mental en lo que hoy se hubieran podido llamar, aunque entonces no se llamaban así, movimientos sociales. El suyo, como el mío, era un grupo que abogaba por un cambio social radical. Por aquellos entonces se llamaba a estos grupos autonomistas – por estar por la autonomía del movimiento obrero (ver aquí)- o consejistas – en referencia a los consejos obreros que se habían desarrollado en tanto procesos revolucionarios como expresión de esa autonomía (Ver aquí). Uno de sus supuestos básicos era que la transformación radical que buscaban sólo podía provenir de la autoorganización de los implicados y que los partidos y organizaciones que se habían propuesto en los movimientos precedentes como vanguardias y dirigentes de los procesos de cambio habían acabado convirtiéndose en un obstáculo para el cambio. Me pareció que sucesos de Vitoria (Ver aquí), que terminaron con el potente movimiento que sacudió esta ciudad liderado por este tipo de grupos en 1976 podían convertirse en la mejor ilustración de este movimiento que se desarrolló en oposición al régimen pero también a la los partidos “de izquierdas” que propiciaron lo que luego se conoció como la transición. Un movimiento desde el que partidos como PCE o el hasta entonces casi inexistente PSOE representaban una opción inequívocamente conservadora.
Fuente: academiacolecciones.com
Creo recordar que el grupo al que pertenecía Manolo no tenía nombre. O, si lo tenía nadie lo sabía porque el grupo era identificable por una publicación : un libro titulado precisamente “Por la autonomía de los trabajadores” (Bayón, Desviat, & Hernandez, 1976). En aquel momento tuvimos un contacto bastante estrecho. Aunque Franco había muerto unos meses antes, el libro era legal y estaba firmado con su verdadero nombre, probablemente por la inercia de la clandestinidad, no hice muchas averiguaciones sobre su vida privada y supuse que Manolo, como otros miembros de su grupo, era trabajador de Pegaso.
Fuente: todocoleccion.net
Conocí, pues a Manolo en algo que no tenía que ver con la profesión, pero sí con las publicaciones. Ese era, además, un contexto en el que las publicaciones tenían una relevancia especial. Porque las publicaciones eran uno de los instrumentos en torno a los cuales podían desarrollarse discusiones que podían contribuir a la buscada autoorganización. Por eso eran clave para estos grupos consejistas. Hoy cuesta trabajo comprender esto, pero en realidad muchos de estos grupos fueron en realidad, sobre todo, editoriales. Editoriales que trabajaban en unas condiciones muy difíciles y que, a veces, pagaron muy cara su labor. Hoy sonará raro. Pero, el MIL, el grupo al que pertenecía Salvador Puig Antich el último preso político agarrotado por el régimen de Franco (a los siguientes se les fusiló) era, sobre todo, una editorial. Su primer golpe fue para hacerse con una impresora offset y muchos de los fondos de los siguientes fueron destinados a pagar sus publicaciones. El M.I.L. publicó a consejistas y revolucionarios no leninistas como Pannekoek, la Internaional Situacionsta o Ciliga (ver aquí). Y publicaron también textos de análisis sumamente acertados. El texto del grupo de Toulousse Revolution Internationale titulado “¿Vamos hacia un nuevo 29?”(Ceaped, 1973), por ejemplo, fue entonces catalogado de catastrofista por compañeros que estaban convencidos de que, contra lo que vaticinaba este texto, el capitalismo había aprendido a predecir y evitar las crisis periódicas. Sólo unos meses después estalló, por sorpresa para casi todos, la que el 1973 se llamó crisis del petróleo que puso el mundo patas arriba (ver aquí).
Fuente: publico.es
En realidad la idea no era nueva. Los anarquistas españoles habían sembrado de imprentas la geografía ibérica desde 100 años antes. Y hasta el propio Lenin – que no era precisamente santo de la devoción de estos grupos – había entendido con el periódico Iskra que las publicaciones eran un instrumento clave. Y creo que esta forma de entender las publicaciones se ha mantenido a lo largo de la historia que me piden que hoy desgrane.
Fuente: as.mst.org
Publicaciones para los profesionales
El congreso de Sevilla y un poco por sorpresa, un grupo de psiquiatras que ya habían creado una coordinadora para articular los intentos de transformación de la asistencia que iban floreciendo por la geografía española ganaron las elecciones a la Junta de la asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN) a la candidatura de la psiquiatría “oficial”. Los representantes de esta Psiquiatría del orden se dieron de baja de la asociación alegando que esta, a propuesta de los nuevos líderes, había dejado de ser una asociación médica para pasar a ser una asociación multiprofesional.
La AEN había estado vinculada desde sus orígenes a la revista Archivos de Neurobiología que se empezó a publicar en 1920 (La AEN se fundó en 1924). Pero después de la guerra se había desvinculado de ella. Las publicaciones de la AEN se reducían a unos boletines de aparición irregular, presentación cutre y contenidos desiguales . Esto se mantiene durante el mandato de la Junta salida de Sevilla.
Fuente: AEN.es
El siguiente congreso de la AEN es en Madrid en 1980. Después de múltiples tensiones entre las distintas tendencias políticas y profesionales existentes entre los profesionales progresistas se elige una junta en la que son mayoritarios los profesionales vinculados a la izquierda en vías de institucionalización (fundamentalmente el PCE) pero en la que hay alguno procedente de la extrema izquierda a la que antes hacíamos referencia como Manuel Desviat.
En el reparto de tareas en el seno de la junta no hubo demasiada resistencia a poner en manos de Manuel Desviat, que como veremos había gestionado la publicación en forma de libro de las ponencias del congreso, las publicaciones, porque, en realidad, las publicaciones, como decía antes, eran bien poca cosa y nadie suponía que fueran a ser mucho más.
Manuel Desviat tenía desde luego, un proyecto. Pero el proyecto, en un primer momento, no terminó de ser visto por sus coetáneos y compañeros de las luchas de la coordinadora. De hecho cuando se constituyó el grupo de trabajo llamado a reunirse semanalmente los martes en el local de la AEN en la calle Villanueva 11 (El Comité de Redacción oficial, como tal, no se reuniría nunca) estaba integrado por una neuropsiquiatra de un ambulatorio de Madrid (Pilar de Miguel), un experto en grupos focales e investigación cualitativa que había trabajado en publicidad y se interesaba ahora por el psicoanálisis (Paco Pereña), una psicoanalista (María Redondo), un profesor de instituto (Manuel Revuelta) y dos residentes de primer año (Ana Isabel Romero y yo).
La Revista de la AEN
Cuando fue evidente que la tozudez de Manolo iba a lograr que la Revista de la AEN fuera un hecho empezaron nuevos problemas. Desde la Junta la Revista, si existía, debía ser el órgano de expresión de la Asociación y, por tanto, debía dar voz a la junta. Desde el modo de ver de Desviat la revista debía ser un instrumento de los profesionales que pugnaban por impulsar las reformas y debía servir no para llevarles mensajes o consignas, sino para debatir sus ideas y, por tanto, debía ser autónoma. Al final se impuso esta última tesis.
Fuente: AEN.es
El contenido de los primeros números se ajustó a este programa. Se editorializó sobre los procesos de transformación de la atención y del país, se publicaron algunos de los primeros trabajos de gentes como Paco Pereña, Fernando Colina o Rafael Huertas, se entrevistó a figuras que la memoria del franquismo había pretendido olvidar, se abordaron los temas más polémicos, se publicaron los primeros trabajos de las escuelas entonces emergentes, se abordaron los temas que planteaban dilemas al proceso de reforma… (Ver la revista en acceso abierto aquí)
Fuente: AEN.es
La revista se planteaba como un instrumento de convergencia y debate pero, a la vez, pretendía cumplir los estándares de una revista científica y no ceder ese estatuto a las publicaciones de la psiquiatría oficial. Las Normas de publicación que aparecen a partir del número 12 reflejan esto así:
Nuestra Revista no es sólo una revista biomédica. En ella caben artículos que desde los campos de la filosofía, la antropología o la cultura en general, informan el quehacer de los profesionales de la salud mental a los que se dirige. Pero es sobre todo la revista de una asociación científica, un lugar de producción y discusión del conocimiento científico que debe adaptarse a las normas generalmente aceptadas por la comunidad científica internacional.
La tensión entre estas dos almas ha sido una constante en la vida de la Revista. Un nuevo equipo intentará reforzar los aspectos más científicos y traducirá el intento en la puesta en marcha de la edición en manos de una editora médica y el cambio de formato de la revista al más frecuente para este tipo de publicaciones DIN A4 La revista volverá con la Junta siguiente, de la que era presidente Manuel Desviat, y con Fernando Colina de Director de Publicaciones a un planteamiento y formato más semejantes a los iniciales que se mantiene hasta la actualidad aunque las pequeñas oscilaciones entre los dos polos han sido frecuentes .
Psiquiatría Pública
Psiquiatría Pública surge como “Revista de la Unidad Docente de los Servicios de Salud Mental del Hospital Psiquiátrico de Leganés” en 1987. Me encuentro en ella como director adjunto con Manuel Desviat como Director en una posición muy semejante a la que había desempeñado en la revista de la AEN cuando fui secretario de redacción. El planteamiento es muy semejante al que hemos compartido frente a las publicaciones de antes de nuestro reencuentro en el mundo de los profesionales de la salud mental. La revista pretende ser un medio para catalizar potenciales reacciones del colectivo al que está destinada. Pretende facilitar que éste piense, escriba, debata, localice desacuerdos, llegue a acuerdos… La reforma psiquiátrica está en ese momento desarrollándose. Y en los primeros datos se discuten, con datos y con argumentos, algunos de los temas clave para ella.
Fuente: dinarte.es
Después de cuatro números con este formato, en 1991 Psiquiatría Pública comienza una nueva etapa con una perspectiva más amplia y ya no vinculada a Leganés sino persiguiendo el mismo propósito en todo el país y Latinoamérica. La experiencia en su conjunto duró 13 años.
La Revista de la AEN fue posible y es porque tenía y tiene detrás una organización con mucho de militante que la sustentaba. Psiquiatría Pública no tenía detrás nada parecido. En los últimos años 80 la industria farmacéutica previendo ya el gran boom de los psicofármacos ofertaba subvenciones para todo tipo de actividades para los médicos. Estas aportaciones eran deducidas de los beneficios que excedían lo acordado con el Ministerio y hubieran debido devolver, porque eran consideradas gastos en formación de los médicos. Lo que nos planteamos entonces es que si ese el acuerdo con la administración bien podíamos exigir que parte del mismo se destinara a actividades de formación e información que no tenían por qué estar relacionadas con los fármacos, y la publicación de Psiquiatría Pública bien podía ser una de ellas.
Así Psiquiatría Pública empezó siendo financiada con una pequeña aportación de un laboratorio y, en la segunda época pasó a ser financiada a través de anuncios de los principales laboratorios que producían psicofármacos. Llegó a tener 17 anunciantes. Se enviaba gratuitamente a todos los psiquiatras del país y se distribuía por otros cauces entre otros profesionales de salud mental y al público en general.
Fuente: dinarte.es
Durante 10 años no hubo, esa es la verdad, presión por parte de la industria para condicionar el contenido de la revista. En1998 publicamos un editorial en el que se ponía en boca de un representante de los laboratorios la frase “desengáñese profesor, la Psiquiatría la estamos haciendo nosotros” y se afirmaba que la frase era tanto más verdad cuanto que quien la pronunciaba era de la rama de marketing y no de la de investigación del laboratorio (Fernández Liria, 1998). En el siguiente número se habían retirado los anuncios de todos los laboratorios menos de uno que no reaccionó a tiempo y tardó un número más en seguir la misma vía[1].
[1] Siempre me ha parecido que lo más que hicieron los gobiernos del PSOE por la reforma psiquiátrica fue no ser tan hostiles a los profesionales que la impulsaban como los anteriores (Y los siguientes) y respetar alguna de nuestras iniciativas. Pero puede que eso no fuera percibido de igual modo desde fuera y que en la decisión de la industria de acabar con ese experimento influyera la victoria del PP en las elecciones de 1996.
La revista sobrevivió tres años más gracias a la generosidad de Daniel Sánchez que fue corrector de pruebas de la primerísima Revista de la AEN cuando todavía era auxiliar de clínica en Leganés y era editor en los 90. Pero la publicidad no volvió, la revista tuvo que cerrar y nosotros que preguntarnos si había alguna lección que aprender de lo ocurrido (Ver aquí).
Átopos
En el momento de la liquidación de Psiquiatría Pública empezaban las primeras revistas electrónicas. De hecho Psiquiatría Pública estuvo en la red. Y continuar con Psiquiatría Pública sólo en versión electrónica hubiera sido una posibilidad. Pero era una posibilidad que no satisfacía a Manuel Desviat que expresaba su querencia por el papel y empezó a hablar de hacer algo “más con formato libro”. Más con formato libro más vinculada al mundo de la cultura y más alejada de los requerimientos de las revistas “científicas” o profesionales, nació Átopos Itzhak Levav decía en una ocasión, intentando explicar a alguien no del mundillo lo que era Átopos, que era una publicación que se movía en la amplia interfaz entre la cultura y la salud mental. Y me parece la mejor definición posible. No pretende, además ser otra cosa. Publica artículos que se han pedido siguiendo el criterio del consejo de redacción y no pretende recoger lo que le quieran enviar. Pretende suscitar, detectar los debates, presentando y aportando ideas más que meramente reflejarlos.
Fuente: Átopos
Los libros de la AEN: La Colección Estudios y los Informes Técnicos
Manuel Desviat se había hecho cargo de la edición de las tres ponencias que se presentaron en el Congreso de Madrid en 1980 y con ello había creado lo que luego sería la Colección Estudios. Su propósito inicial – del que sólo se ha alejado puntualmente era garantizar una publicación digna de las tres ponencias oficiales de los congresos de la AEN. Los temas y equipos que iban a desarrollar cada una se votaban – y se siguen votando – en la asamblea de cada congreso. Esto garantiza grupos que trabajan sobre temas que la asociación considera importantes durante los tres años que separan un congreso del siguiente. Hay temas referentes a los procesos de reforma, la organización de servicios, las ciencias fundamentales , la epistemología y las bases filosóficas, los instrumentos técnicos, los factores sociales y culturales que pueden relacionarse con la salud mental…(Ver aquí) A esta colección se uniría más tarde la de Cuadernos Técnicos que recogen informes elaborados por grupos de trabajo de la AEN (Ver aquí).
Fuente: AEN.es
Los Clásicos de la Psiquiatría Nieva y Dorsa
Los integrantes del grupo que preparaba una de estas ponencias de la AEN sobre epistemología fuimos incapaces de conseguir un ejemplar del clásico libro de Kraepelin a pesar de haber documentado que había una traducción antigua al castellano. La única forma que se nos ocurrió de llegar a disponer de ella fue sacarnos los carnés de investigadores de la Biblioteca Nacional y, dado que el número de páginas que cada investigador podía pedir que se le fotocopiaran era limitado solicitar cada uno un número de ellas hasta completar el texto. Al salir de la biblioteca en un bar con música clásica no muy lejano coincidimos en la barra, con las preciadas fotocopias en la mano, con el dueño de la imprenta en la que se tiraba la Revista de la AEN y que había hecho una estrecha relación con Manuel Desviat. Cuando se enteró de lo que ocurría y de esa era la norma con prácticamente todos los textos clásicos de la psiquiatría nos propuso hacer un proyecto para editarlos. Así surgió la colección Clásicos de la Psiquiatría de la editorial Nieva (Que luego pasó a llamarse DORSA) (Ver y descargar aquí). Esta misma editorial publicó algún volumen otra colección llamada “Básicos” de textos que entonces eran demasiado recientes para ser considerados clásicos pero que nos parecía – ahora creo que acertadamente – que llegarían a serlo (Ver y descargar aquí).
Fuente: buscalibre.es
La Colección Historia de la AEN
Como director de publicaciones en la Junta que encabezaba Manuel Desviat, Fernando Colina y el grupo que colaboraba con él en Valladolid impulsaron la Colección Historia en la que se han editado con una calidad magnífica algunos de los textos más importantes de la historia de nuestras disciplinas (ver aquí). Se trata de una colección que ha logrado fuentes diferentes de financiación y ha alcanzado niveles distintos de distribución a lo largo de su ya larga historia. Pero que indudablemente ha modificado sustancialmente las posibilidades de sustentar su formación de varias generaciones de profesionales.
Fuente: AEN.es
Los alienistas del Pisuerga
El incansable grupo de Valladolid sin el que no hubiera sido posible ni la existencia de la colección de Clásicos de la Psiquiatría ni la de la Colección Historia de la AEN, acabó dotándose de otro instrumento editorial que ha recuperado auténticas joyas de la historia de la Psiquiatría (Ver aquí) . Este grupo de alienistas encabezado por Fernando Colina José María Álvarezy Ramón Esteban,a los que habría que añadir al no alienista Mauricio Jalón, ha tenido una ha tenido una importante influencia en las últimas generaciones de profesionales de salud mental y en mantener para ellas y para quienes puedan requerir su ayuda, vivas la memoria y la capacidad de reflexionar (ver aquí).
Fuente: todocoleccion.net
Otros trabajos editoriales
Hay otros trabajos editoriales, no hilvanados en ese hilo pero confluyentes en la tarea de servir de catalizador en el colectivo profesional y de preservar las posibilidades de reflexión. Las colecciones dedicadas al tema de Paidos (ver aquí) y de Desclée de Brouwer(ver aquí) serían ejemplos de esto.
Otras han surgido guiadas por miembros destacados de la AEN como la colección de libros blancos (Por el color de su portada – de la Fundación para la Investigación y el Tratamiento de las Psicosis, liderada por Manuel González de Chaves (Ver aquí) o la de Psicopatología y Psicoterapia de las Psicosis en Editorial Herder, liderada por Jorge Luis Tizón (Ver aquí). O Editorial Triacastela liderada por Pepe Lázaro (Ver aquí)
Fuente: AEN.es y herdereditorial.com
La Colección Salud Mental Colectiva
La Colección Salud Mental Colectiva dirigida por Manuel Desviat surge en 2013, heredera de esa misma tradición. En esta ocasión la editora es el Grupo 5 al frente de cuya actividad editorial se ha colocado el auténtico editor-orquesta Miguel Fernández. La colección vuelve a dar cabida a las voces críticas de la salud mental animadas – a veces hasta más que animadas – por Manuel Desviat a poner negro sobre blanco lo que han ido desgranando en escritos o contribuciones previas. Siempre sin perder una mirada transatlántica que le ha llevado a establecer conexiones con entidades latinoamericanas como la Fundación Fiocruz (Ver aquí).
Fuente: casadellibro.com
Otras perspectivas
Puede resultar llamativo este interés por las publicaciones en papel en una era en la que las referencias que los profesionales, usuarios y personas interesadas por uno u otro motivo en la salud mental las van a buscar casi con toda seguridad en Internet. En los últimos años han surgido en este medio propuestas interesantísimas auspiciadas tanto por profesionales (ver aquí) como por personas que han tenido experiencias psíquicas inusuales (ver aquí). La influencia que éstas han tenido sobre la visión de todo lo concerniente a la salud mental en nuestra lengua ha sido impresionante. E Internet ofrece hasta un extremo antes impensable una oportunidad para construir desde abajo, servir de instrumento de articulación de esfuerzos colectivos capaces de transformar realidades insatisfactorias, que no podían ofrecer las publicaciones en papel. Pero creo que no se trata de una alternativa entre dos opciones excluyentes. Los dos medios están llamados a coexistir. Y en esta coexistencia están ya actuando sinérgicamente.
Corolario
Hay una concepción de las publicaciones común a todas las cuentas que componen este rosario que hemos desgranado sucintamente. Según ésta las publicaciones no son tanto un instrumento para llevar una visión de las cosas a un colectivo como un instrumento para que un colectivo construya su propia visión de las cosas. Y son un instrumento poderoso.
Lo saben quienes han dedicado un esfuerzo a que publicaciones como estas existan. Lo saben también quienes han pensado que destruyendo el instrumento podían impedir la construcción de formas alternativas de ver las cosas: lo saben quiénes a lo largo de la historia han quemado libros , lo sabían quiénes decidieron acabar con la experiencia de Psiquiatría Pública. Por eso es importante que no lo olvidemos.
Referencias
Bayón, M., Desviat, M., & Hernandez, G. (1976). Por la autonomía de los trabajadores. Madrid: Castellote.
Ceaped, G. (1973). Vamos hacia un nuevo 29. Barcelona: Mayo del 37.
Fernández Liria, A. (1998). La nueva desmedicalización de la psiquiatría. Psiquiatría Pública, 10, 81–82.