Preocupación de la AMSM por la situación en el Hospital Príncipe de Asturias: desmontar la red de salud mental desde dentro

Desde la Asociación Madrileña de Salud Mental (AMSM) queremos manifestar nuestra profunda preocupación y desacuerdo ante las decisiones adoptadas recientemente por la gerencia del Hospital Príncipe de Asturias (HUPA), que han desembocado en la dimisión de la Dra. Ana Moreno, jefa del Servicio de Psiquiatría y profesional ampliamente reconocida por su compromiso con una atención pública, comunitaria y de calidad.

Dicha dimisión ha sido consecuencia de la imposición de objetivos para el próximo año que consideramos desmesurados e insostenibles, como la reducción drástica de las listas de espera a expensas de dinamitar la calidad de la atención y renunciar al enfoque psicoterapéutico, la exigencia de fijar la proporción entre consultas nuevas y sucesivas por debajo de 1/3 —lo que en la práctica supondría limitar el seguimiento de los pacientes a dos o tres revisiones anuales independientemente de su nivel de gravedad—, y la negativa a cubrir más de la mitad de las bajas que se produzcan, sin garantizar siquiera el mantenimiento de una plantilla ya mermada. A todos los efectos esto supone que las personas atendidas que atraviesen, por ejemplo, un episodio depresivo grave, un trastorno de estrés post traumático o un episodio psicótico recibirán una atención claramente insuficiente para sus necesidades, más cercana al maltrato asistencial que a una correcta atención.

Todo ello ha sido planteado sin margen para el diálogo ni consideración de alternativas más ajustadas a la realidad asistencial y a las necesidades de los equipos. Estas medidas resultan particularmente sangrantes de aplicar en el servicio de salud mental de Alcalá de Henares, que es pionero desde hace décadas en apostar por el enfoque psicoterapéutico del trastorno mental. Así mismo resulta difícil hacerse cargo del impacto que estas medidas tendrán en la calidad de la unidad docente multiprofesional del área, vertebrada en torno a dotar a los y las residentes de herramientas para el trabajo psicoterapéutico y la intervención psicosocial.

Entendemos que para sostener una atención adecuada a las personas con sufrimiento psíquico es imprescindible garantizar una intervención integral, longitudinal, basada en la intervención comunitaria, el trabajo multidisciplinar y el respeto a los derechos y autonomía de los pacientes.

Este modelo asistencial, imprescindible para abordar la elevada complejidad de la demanda en salud mental, incrementada significativamente en los últimos años, se está viendo progresivamente deteriorado por la implantación de un modelo de gestión que, en nombre de la eficiencia, pone en el centro la imposición de indicadores rígidos y descontextualizados (listas de espera, índices de nuevos/sucesivas…), y que prioriza una supuesta productividad del sistema sobre su capacidad de escuchar, acompañar y cuidar a las personas, tratando a pacientes como números y a profesionales como fichas intercambiables. Decirle “nos vemos en seis meses” a una persona que acaba de abrirse en consulta relatando algo íntimo, doloroso y altamente generador de sufrimiento no es eficiencia, es crueldad institucional.

La red pública de salud mental es, y debe ser, un entramado multiprofesional complejo que requiere recursos adecuados, estabilidad de equipos y una planificación que atienda a que su principal herramienta terapéutica es la relación. La aplicación de medidas que ignoran estas premisas, como el establecimiento de objetivos cuantitativos sin dotación proporcional de recursos, supone una grave amenaza a la sostenibilidad de los servicios, al bienestar de los profesionales y, en última instancia, al derecho de la ciudadanía a recibir una atención digna, humana y efectiva. Este modelo supone un serio riesgo para la calidad del seguimiento clínico y la atención a los pacientes más vulnerables en tanto sobrecargan gravemente a los profesionales que se ven sin el tiempo necesario para su actividad terapéutica. Apelamos desde aquí a la Oficina Regional de Salud Mental y Adicciones, garante última de la calidad asistencial de la red de salud mental, para que ponga fin a esta concatenación de errores por parte de la gerencia.

Nos preocupa especialmente que decisiones de esta naturaleza se estén adoptando sin un diálogo real con los equipos implicados, sin tener en cuenta tanto las particularidades del área como las propuestas constructivas que se han venido desarrollando desde los propios profesionales, orientadas a paliar el incremento sostenido de la demanda y la presión asistencial. De hecho, dicho personal del Área de Gestión Clínica de Psiquiatría y Salud Mental (AGCPSM) del HUPA, se ha visto con la necesidad de elaborar una carta dirigida a la gerencia y dirección del propio hospital, así como a la Oficina Regional de Salud Mental y Adicciones (ORCSMyA), donde han reflejado lo comentado anteriormente y de la que no se ha obtenido respuesta. 

En el caso concreto de Alcalá de Henares, un área referente en intentar repensar los servicios de salud mental en base al modelo comunitario y al respeto a los Derechos Humanos, estas medidas abocan a profesionales y pacientes a una atención que se aleja de lo deseable, o al riesgo de cerrar recursos intensivos como ambos hospitales de día y la hospitalización domiciliaria, además de poner en jaque proyectos necesarios para la humanización de los entornos sanitarios como la Unidad de Puertas Abiertas, clave para reducir la coerción.

Asimismo, queremos expresar nuestra profunda tristeza y sentimiento de injusticia que nos genera la dimisión forzada de la Dra. Ana Moreno, cuya labor de gestión y coordinación al frente del Área de Gestión Clínica de Psiquiatría y Salud Mental (AGCPSM) desde el año 2018 ha sido muestra de dedicación y compromiso. Agradecemos y apoyamos su acto de poner un límite a las exigencias abusivas a las que se está sometiendo a los profesionales y de defender la salud de los más vulnerables. Su salida supone una pérdida significativa, no solo a nivel organizativo, sino también en términos de visión clínica y de apuesta por una salud mental pública, comunitaria y centrada en las personas.

Desde la AMSM exigimos a la gerencia del Hospital Príncipe de Asturias y a las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid la apertura urgente de un proceso de diálogo real y transparente con los equipos de salud mental del AGCPSM, que permita revisar las medidas impuestas, garantizar las condiciones mínimas para una atención segura y de calidad y preservar la cohesión de los equipos profesionales. Así mismo consideramos inexcusable la inmediata restitución de la Dra. Ana Moreno en su cargo.

La junta directiva de la Asociación Madrileña de Salud Mental,

6 de julio de 2025. 

Descarga el posicionamiento aquí

Consulta la carta del personal del HUPA aquí

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