Avance XI Congreso de la AMSM

XI Congreso de la AMSM

Fechas: Jueves 19 de Abril de 9:00H a 18:00h y Viernes 20 de Abril de 8:30 h a 15:00

Lugar: Salón de actos Centro de Ciencias Humanas y Sociales-CSIC. C/Albasanz, 26-28.

Presentación

Los cuidados son un tema de extrema complejidad. Aunque es una actividad inherente al ser humano, las maneras de cuidar dependen de multitud de variables socioculturales que atraviesan nuestro hacer cotidiano sin que sean racionalizadas. El autocuidado y el cuidado de otros han de mantener un equilibrio que posibilite ambos, por ello, tan importante es definir lo que es un buen cuidado como los límites que lo posibilitan.
Los primeros cuidados que recibimos proceden de la familia. Las mujeres son aleccionadas en el rol de cuidadoras y asignadas a esta función en las distintas etapas del ciclo vital. Este legado no solo se traduce en una sobrecarga y responsabilización de todo lo referente a esta esfera, sino que condiciona aspectos tan centrales en su emancipación como las decisiones relacionadas con el acceso al mercado de trabajo.
La construcción de una red social entre los iguales permite recibir cuidados en una relación simétrica y recíproca. La aparición de un trastorno mental con alto grado de sufrimiento psíquico supone, en muchos casos, el aislamiento o la exclusión de esa red de apoyo social. La familia se encuentra perdida, sobreexigida y angustiada en la provisión de los cuidados, en muchos casos es necesaria una atención especializada.
El modo en que se brindan estos cuidados incide directamente en la intensidad del sufrimiento y sus manifestaciones. Las personas que reciben un diagnóstico psiquiátrico son inmediatamente deslegitimadas, tanto en lo que se refiere a su experiencia subjetiva, como a su valoración respecto al cuidado que necesitan, e incluso respecto a las vivencias relacionadas con sus dolencias físicas, lo que facilita la negligencia en el cuidado de su cuerpo. Esto configura una dinámica relacional en la que el profesional, desde una posición jerárquica, decide unilateralmente lo que es mejor para la persona, manifestando una sordera selectiva a sus demandas.

 

Las situaciones de crisis se gestionan de manera precaria desde su inicio. Los recursos materiales y humanos son insuficientes para realizar un acompañamiento a la persona y su familia durante todo el proceso, brindando una atención inmediata y continuada, de tal modo que puedan experimentar la seguridad, calidez y contención necesarias para el alivio sintomático. Esta atención deficitaria es el germen de una secuencia de acciones que conducen a un empeoramiento de la situación de crisis. La ceguera del modelo biomédico sobre las variables contextuales que influyen en este empeoramiento conduce a que no se lleven a cabo los cambios estructurales necesarios para proporcionar unos buenos cuidados e impedir los malos tratos. Por otro lado, la constante invalidación del criterio de las personas con un diagnóstico psiquiátrico anula en la ecuación de los cuidados sociosanitarios aspectos tan fundamentales como el respeto por la autodeterminación de la persona o el diseño de pactos para que su protección cuando su capacidad para autogestionarse esté comprometida.
Las familias generalmente han recibido una atención precaria, culpabilizante y simplista y se ha minimizado la importancia de construir un vínculo que permita la cooperación. Las manifestaciones de la angustia, la rabia y el miedo como la sobreprotección y el criticismo han sido diagnosticadas. Lejos de ser atendidas, protegidas y aliviadas, han sido ninguneadas, cuestionadas y culpabilizadas. En el acompañamiento a sus hijos han sido aleccionadas en modelos lineales y/o biologicistas, que minimizan la importancia y mutua influencia del contexto y de las relaciones. Han sido invalidadas para sus funciones parentales y sometidas, sofocando su capacidad de reivindicación a través de una coerción blanda (desatención, exclusión de los procesos, limitación de los recursos,….).
Los equipos de salud mental y las personas que trabajan en ellos necesitan cuidado para dispensar un buen trato. La supervisión, la formación y unas condiciones de trabajo dignas que les permitan ejercer su tarea sin conflictos éticos son fundamentales para preservar su salud mental.

¡INSCRÍBETE!

Avance del programa:

Estas son las mesas que hemos organizado para poder debatir y pensar  sobre los cuidados con  las personas ya confirmadas:

MESA 1. CRISIS HOUSES. ALTERNATIVAS A LA HOSPITALIZACIÓN PSIQUIATRICA. Ponente: Shirley McNicholas. CPN. Dayton Park Women Crisis Houses.

MESA 2: Perspectivas en cuidados de Salud Mental.
Ponentes:Marta Plaza – Activista Loca
Sergio Sánchez Familiar de persona afectada y psicólogo en EASC distrito Centro.
Marta Carmona Osorio. Psiquiatra. HSO de Madrid.

MESA 3: Cuidados de los equipos y profesionales.
Ponentes: Teresa Bolado Moragues. Psicóloga Clínica.
Jose Leal Rubio. Psicologo Clinico
Patricia Rey Artime . Activista. Agente de apoyo mutuo
Leonel Dozza de Mendonça. Psicologo Clinico

MESA 4 Experiencias para disminuir la coerción. Modera Ana Moreno. Psiquiatra HUPA Alcala de Henares.Ponentes.
Thomas Emmenegger. Psiquiatra. Organizzazione Sociopsichiatrica Cantonale.Suiza: Intensificar los cuidados para una Salud Mental no coercitiva.
Elvira Pertega. Enfermera.

Mesa 5. PUNTO Y SEGUIDO. Debate. El contexto organizativo, asistencial y político para la transformación de la atención asistencial en Madrid. Presenta Junta de la AMSM

Pincha aquí para ver un AVANCE PROGRAMA XI CONGRESO

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